15 de septiembre de 2008

MIKNASA AL-ASNAM (ZALAMEA DE LA SERENA)

© Copyright JUAN GIL MONTES 2008


Una ciudad bereber perdida en La Serena extremeña

El emplazamiento de esta ciudad musulmana en el territoro de La Serena sigue en la actualidad siendo un misterio. Para su exacta localización hemos contado con la valiosa ayuda de las fuentes árabes recientemente publicadas, así como del conocimiento del terreno y su toponimia, y también del estudio de la red de caminos romanos y medievales.


RESUMEN

El emplazamiento de esta ciudad musulmana en el territoro de La Serena sigue en la actualidad siendo un misterio a pesar de las opiniones de algunos investigadores. Para su exacta localización hemos contado con la valiosa ayuda de las fuentes árabes recientemente publicadas, así como del conocimiento del terreno y su toponimia, y también del estudio de la red de caminos romanos y medievales.

Miknasa es el nombre, según las fuentes árabes, de una ciudad, de una tribu beréber y de una estación caminera situada a cuatro jornadas al norte de Córdoba, en la ruta que unía esta ciudad con la de Zamora, en el reino de León, a través de tierras extremeñas.

En la época musulmana existieron tres ciudades con el nombre de Miknasa: una, la más antigua, situada en el norte de Africa, llamada actualmente Meknés o Mequinés, cercana a la ciudad de Fez, y las otras dos en al-Andalus, la del valle del Ebro, llamada hoy Mequinenza y la extremeña perdida hasta la fecha en la comarca de La Serena.

La ciudad extremeña tuvo un sobrenombre o calificativo que por si solo serviría para ubicarla plenamente: Miknasa " al Asnam" (Miknasa "la de las columnas"), en sentido literal, la que se encuentra junto a los restos monumentales de un primitivo templo. Por extensión, los geógrafos árabes llamarían pais de Asnam a toda la región circundante a esta ciudad beréber extremeña que corresponde como después veremos con la actual comarca de La Serena.

EL MARCO FÍSICO

El paisaje de la comarca de La Serena resulta bastante monótono por tratarse de una extensa penillanura, de 400 m. de altitud media, desarrollada sobre pizarras precámbricas, en la que los unicos relieves de cierta importancia que se observan son los originados por erosión diferencial en los crestones de cuarcitas paleozoicas y en los berrocales graníticos, rocas que al ser más resistentes frente a los procesos erosivos destacan en forma de sierras de escasa altitud o bien de montes aislados de forma cónica.

La monotonía del paisaje se acentúa por la escasa vegetación reinante, encontrándose la comarca en muchas zonas totalmente deforestada desde épocas pretéritas. Solamente en las laderas de las sierras se desarrolla el monte alto constituido esencialmente por encinas y alcornoques, y un monte bajo mediterráneo de jaras, tomillos, cantuesos y retamas, típico de todas las elevaciones extremeñas.

El encajamiento de la red fluvial en la penillanura no es muy acentuado, solamente el Zújar presenta un valle más profundo, con algunos niveles de terrazas separados por escarpes de cierta pendiente, donde la erosión ha dejado al descubierto las pizarras silíceas del subsuelo, que se muestran en superficie en forma de los típicos "dientes de perro", debido a su mayor resistencia relativa frente a las pizarras arcillosas con ellas interestratificadas.

La penillanura pizarrosa de La Serena queda limitada al sur por el sinclinal cuarcítico de las sierras de Tiros, Rinconada, de las Cabras y del Torozo, que en forma de arco se extiende entre Castuera y Capilla con altitudes medias de unos 800 m.

Al oeste aparece el batolito granítico de los Pedroches, el cual alcanza las Vegas del Guadiana cerca de Don Benito. Estos granitos se encuentran superficialmente enrasados con el nivel general de la penillanura y por ello forman parte igualmente del substrato rocoso de esta comarca. Más al oeste aparecen de nuevo las sierras cuarcíticas de los Argallanes (700 m.), Arrozao (665 m.) y de la Ortiga (660 m.), de dirección hercínica NW-SE, entre las cuales discurre el Guadámez hasta su desembocadura en el Guadiana a la altura de la Sierra de Yelbes.

Finalmente, al norte se encuentra la depresión terciaria del Guadiana, rellena de materiales arcillosos que dan origen a una amplia llanura, levemente alomada y algo abarrancada en las inmediaciones del río. Los sedimentos se encuentran sensiblemente horizontales constituyendo una llanura estructural en la que sobresale algún "monte isla" como el de Medellín.

Deben destacarse también los rellanos más o menos extensos de las rañas, situadas en las inmediaciones de las alineaciones cuarcíticas, cubiertas en otra épocas por el matorral autóctono y hoy aprovechadas con plantaciones de olivos y otros árboles frutales.

FUENTES HISTÓRICAS

En el año 711 Tariq había vencido a los visigodos con un ejército mercenario de beréberes procedentes del norte de Africa, tribus caracterizadas por una violenta exaltación religiosa, por su xenofobia, por su rebelde espíritu de independencia y por su ímpetu predatorio y conquistador.

Entre los grupos tribales de beréberes que intervinieron en la conquista del solar hispano se encontraban los Miknasa, los Nafza y los Hawwara, emigrantes de las regiones montañosas del Rif y del Gran Atlas, los cuales una vez finalizada la conquista se establecieron en las mejores tierras de las comarcas del centro-oeste peninsular:

Los Miknasa en la cuenca del Guadiana, en La Serena; los Nafza en las vegas del Alagón y penillanura trujilana, y los Hawwara en las vegas del Tajo y en la Jara toledana, regiones todas ellas pertenecientes al distrito o "Kura" de la Marca Inferior cuya capital era Mérida.

Inmigraciones posteriores de beréberes del Magrib se sucedieron con frecuencia en los tiempos que siguieron a la conquista, unas veces como mercenarios en las milicias musulmanas y otras como grupos tribales de pastores y hortelanos que se fueron acomodando en las zonas hasta entonces insuficientemente explotadas por los primeros beréberes establecidos en las tieras más fértiles de la Marca Inferior.

A estas regiones fronterizas, donde abundan los fanáticos beréberes, fáciles tanto a la conversión como a la apostasía, afluyen a fines del siglo IX los iluminados y los místicos que intentan hacer adeptos en las crédulas masas musulmanas. En el año 901 un personaje apodado Ibn al- Qitt se pone al frente de un movimiento religioso de oposición al soberano reinante. Recluta adeptos entre los beréberes asentados al norte de Córdoba, en el distrito de Fahs al -Ballut (Los Pedroches)y en la Sierra de Al-Baranis (Almadén), después pasan por el distrito de Al Asnam y penetran en el de los beréberes Nafza, para dirigirse con una gran multitud de fanáticos a conquistar la ciudad de Zamora donde son derrotados.

En el año 921, Al Istajri nos cuenta que "los beréberes Miknasa, Nafza y Hawwara son de la tribu de los Al Butr y están en al-Andalus"; en otro lugar, dice que "Nafza y Miknasa están entre los cristianos y Córdoba", indicándonos con ello la ubicación de estas ciudades alineadas en una antigua vía caminera Córdoba - Zamora que sería el mismo itinerario seguido por Ibn al- Qitt, es decir: Cordoba - Los Pedroches - La Serena - Penillanura trujillana - Puertos de Béjar - Salamanca - Zamora.

En la misma obra de Al Istajri que trata de los caminos de Al Andalus, al reseñar el que designa como número cuatro especifica : " De Córdoba a Miknasa cuatro días; de ésta a Hawwara otro tanto, de allí a Nafza diez días, y de ésta a Zamora cuatro días".

De lo cual puede deducirse que: " De Córdoba a Miknasa hay cuatro jornadas de camino. De Miknasa a Hawwara otras cuatro jornadas, y de Córdoba a Nafza diez jornadas (pasando por Hawwara). Por último, de Nafza a Zamora cuatro días de camino". Según este itinerario, la distancia de Córdoba a Zamora podía hacerse en catorce días, o bién en solo doce jornadas camineras sí se dirige por Medellín, Trujillo y Nafza, con ello se evitan, al no pasar por Hawwara, dos días de camino.

Esta cifra concuerda con los veinticinco días que invirtió Almanzor, según Al - Udri, en una de sus campañas contra la ciudad de Zamora, teniendo en cuenta el viaje de ida y vuelta más un día dedicado a la lucha contra los leoneses.

La ciudad de Miknasa es citada también por otros geógrafos árabes del siglo X de forma repetida:

Ibn Hawqal dice: "Miknasa se encuentra entre el Tajo y el Guadalquivir, a dos días de Cáceres y a otro de Majadat al-Balat".

Al Idrisi que plagia a Ibn Hawqal describe un itinerario en el cual consigna entre Miknasa y Majadat al Balat dos etapas y de Cáceres a Miknasa una etapa, lo cual no concuerda muy bien con los datos que proporciona este mismo autor de la ruta de Córdoba a Miknasa que despues comentaremos.

Yaqut, de forma escueta menciona a Miknasa como "un castillo dependiente de Mérida".

El anónimo del Dikr bilad al-Andalus cita de forma lacónica "Miknasa ciudad importante".

De todas las referencias que hemos podido encontrar en los geógrafos árabes, la que más luz aporta sin duda sobre la ubicación de la ciudad de Miknasa es la de Ibn Hayyan quien en la Crónica del Califa Abderrahmán III nos cuenta con todo detalle los siguientes hechos acaecidos en el año 915/16 coincidentes con un periodo de hambre que afectó tanto a los musulmanes como a los cristianos.

LA CAMPAÑA DE ORDOÑO II

"Noticia de la campaña del tirano Ordoño hijo de Alfonso, rey de los leoneses, a quien Dios maldiga, con sus mesnadas en el país musulmán y de los terrenos que recorrió en este año". (verano de 915).

"Dice al-Razi: en este año salió el tirano Ordoño, hijo de Alfonso, rey de los leoneses infieles, a quienes Dios maldiga, con sus mesnadas hacia tierras musulmanas, atacando el norte de Miknasat al-Asnam, tomando la fortaleza de Alanje y haciendo gran daño a los musulmanes... Salió de su capital, León, a la ciudad de Zamora,... Era objetivo del maldito la ciudad de Mérida, la mayor de las regiones occidentales de Al-Andalus: cruzó, pues, el Tajo, por el puente de Alcántara, con guías de su propia religión y desvergonzados musulmanes tránsfugas, entre los que los más hábiles eran dos hombres de Mérida, de la tribu Masmuda, clan de los Baranís, que estaban con el, llamado uno Ibn al- Risi... para guiarles. Envió a ambos con un gran cuerpo de caballería por delante de su ejército, para sorprender la ciudad de Miknasa antes de que lo advirtiera la población y se precaviera."

Dijo a estos dos guías: "Id con esta caballería, que yo os sigo; cruzad el Guadiana más abajo de la fortaleza de Medellín y meteos por la noche en el llano, de manera que vengáis a estar de mañana en medio del pais de Asnam, sin que lo advierta su gente antes de alcanzarles la algara, y ellos se dispusieron a cumplir lo ordenado"...

Vemos, a través del relato pormenorizado de Al-Razi, que Ordoño II avanzó con su ejército a través de una antigua calzada romana que pasando por el puente de Alcántara se dirigía en dirección sureste hasta Medellín. Una vez próximo al Guadiana, hizo pasar su caballería detrás de la Sierra de Yelbes, unos siete kilómetros aguas abajo de Medellín, para no ser avistado por la guarnición de su castillo.

... "Nadie los vió ni oyó, hasta que cruzaron el Guadiana según lo indicado, cinco millas más abajo de Medellín, pero cuando estaban ya frente a la llanura en plena noche, el guía Ibn al-Risi se confabuló con su compañero, apiadándose ambos de sus correligionarios y temiendo que Miknasat al-Asnam quedara por siempre destruida y se pusieron de acuerdo en esquivar el llano, en contra de las órdenes del rey Ordoño, y se metieron por los vericuetos y asperezas del Guadiana, para hacer vagar a la caballería que llevaban durante toda la noche, de modo que cuando amaneciera estuviera todo el país en guardia... Su caballería recorrió el país durante todo el día, pero no encontraron a nadie ni alcanzaron a ninguno, hasta que se unió el tirano Ordoño a aquella vanguardia suya, encontrándolos en un punto lamentable de cansancio, impotencia y fatiga de los animales. Al amanecer, reunió a los guías y les dijo : "Cabalgad conmigo por el llano, que ya me basta el mal camino que recorrí ayer". Entonces lo llevaron por la llanura de Al-Asnam a Magazela, hasta llegar después a la fortaleza de Medellín sin que encontrara asperezas ni escabrosidades, con lo cual advirtió el engaño de Ibn al-Risi y su compañero ..."

Deducimos de este relato que la caballería avanzó por la noche perdida entre las angostas sierras del valle medio del Guadámez, sin llegar a alcanzar su objetivo, situado algunas millas al sur de Magacela. A la mañana siguiente el Rey, al observar el estado calamitoso de esta vanguardia, desistió en su empeño de sitiar Miknasa y retrocedió, ahora por el terreno llano de La Serena, siguiendo la calzada romana, llamada hoy "camino de los moros", que desde Miróbriga (Capilla) pasaba junto al castillo de Magacela y se dirigía a Medellín, donde el Guadiana se atravesaba mediante un vado que sustituía al antiguo puente romano ya destruido en esta época.

NOTICIA DE IBN MARWAN AL-YILLIQI

En la misma Crónica del Califa Abderrahmán III an-Nasir, Ibn Hayyan nos cuenta que en el año 916 Ibn Marwan, jefe de la comunidad de muladíes de Badajoz y su comarca, ataca el territorio de La Serena para castigar a los miknasíes. Su incursión la realiza desde Niebla, subiendo por la Calzada de la Plata para dirigirse después al noreste y llegar hasta la aldea de Castuera donde traba combate con los caballeros miknasíes:

"Ocurría también que Miknasat al-Asnam tenía bastantes caballeros e infantes, con los que atacaban a sus vecinos y pasaban en algaras los confines de Ibn Marwan en Badajoz, por lo que éste, tras partir de Niebla, se dirigió hacia ellos con su caballería y levas, alcanzando la región de Al-Asnam hasta su centro, hollándola y recorriéndola por doquier, pues les tomó la aldea de Qasula, la más importante de las que tenían y mejor dotada de caballería, infantería y pertrechos, nido de salteadores de caminos y refugios de criminales. Mató un cierto número de sus hombres, se llevó todo el botín que halló, y la destruyó reduciéndola a polvo, dejándola luego, pues se le acercaban los caballeros de Miknasa, que confiaban en poder hacerle frente y recuperar el botín."

"Pero Ibn al-Faray, jefe de Miknasa reunió a su caballería y siguió hostigando a Abdallah b. Muhammad b. Marwan atacando sus confines, con el propósito de resarcirse, por lo cual Ibn Marwan volvió a invadir su región, saliendo con sus mesnadas y cayendo sobre él en una posada, donde había ido a beber con sus amigos. Sucedió que alguien de Miknasa de los que iban con Ibn Marwan en calidad de personas seguras, se adelantó a informar a Ibn al Faray de la proximidad de aquel, con lo cual dejó corriendo la reunión y se subió a su fortalezasalvándose en el momento en que llegaba la caballería al sitio que había dejado, entrando allí en su pos y hallando la mesa puesta, las tapas preparadas y las copas llenas y recién aderezado todo. Ibn Marwan sintió que se le escapara y mandó a la caballería por el llano, que recorrieron en algaras y asolaron, y cuando Ibn Marwan tuvo las manos llenas de botín, regresó a su región. A Ibn al-Faray se le ocurrió seguirle, poniendo en marcha a la caballería de Miknasa y saliendo tras él, siguiendo con los suyos en pos de la retaguardia, sin mostrarse por temor a ser atacados, siguiéndole las huellas por las asperezas que cruzaban lentamente, hasta que les cortó el paso un profundo río de escarpadas márgenes que era imposible evitar. Cuando comenzó a cruzarlo, los de Miknasa creyeron llegado el momento favorable de atacarle y así lo hicieron, pero se volvió contra ellos en recio combate y los derrotó, matándoles a muchos y siguiendo su camino, gloriosamente triunfador, tras haber hollado a sus enemigos en todo lugar y hacerlos retirarse humillados, temiéndole por doquier, reconociéndole la supremacía sobre los muladíes que tuviera su abuelo Abderrahman b. Marwan y acudiendo a él con lisonjas".

Pensamos que la existencia de una posada en las proximidades de Miknasa nos sitúa en una vía caminera frecuentada, posiblemente de trazado romano. La expresión "subió a su fortaleza" es claro indicio de que Ibn al-Faray poseía un castillo situado en lugar elevado donde resistir el asedio, tal vez el de Benquerencia, próximo a Castuera por donde pasa una antigua ruta caminera que desde Medellín conduce hasta Córdoba, la cual fue aprovechada por el rey Fernando el Santo cuando se dirigió a conquistar la ciudad de Córdoba.

La escaramuza entre los miknasíes y los muladíes de Badajoz debió producirse en las márgenes del tramo alto del río Guadámez, única zona que se ajusta al relato de Ibn Hayyan, pues la dirección de este curso fluvial es ortogonal a la que llevaba Ibn Marwan camino de Badajoz.

LA RUTA DE CÓRDOBA A MIKNASA

Según el geógrafo Al Idrisi en su repertorio de caminos de Al Andalus:

"De Córdoba a Ovejo (Ubal) hay veinticuatro millas, a Pedroche (Bitraws) hay una etapa, de Pedroche a Sant Quniyya (¿Santofimia?) hay dieciocho millas, de Sant Quniyya a Sant Q. R. Q. hay doce millas, a Kabbal hay doce millas, a B. t. r. l. s. hay ocho millas, a Qunaytarat Balá o Balí hay doce millas, a Talut hay doce millas, a Miknasa hay dieciocho millas, a Azuaga (Zuwaga) hay treinta millas, a al-Gilal hay una etapa de 25 millas".

Del texto que precede hemos sacado también valiosos datos para la ubicación exacta de la ciudad de Miknasa: si situamos la estación de Qunaytarat Balá o Balí en el Castillo de Alcantarilla, cerca del río Zújar, existen doce millas hasta Tolote, castillo situado muy cerca del pueblo de Blázquez (Córdoba) donde nace el río Tolote afluente del Zújar. Desde Alcantarilla pasando por Monterrubio y Puerto Hurraco hay dieciocho millas (unos veintisiete kilómetros) exactamente hasta Zalamea de la Serena donde debemos ubicar a Miknasa.

Comarca de los Pedroches al norte de Córdoba

Para mayor abundancia de datos, entre Zalamea y Azuaga existen unos cuarenta y cinco kilómetros, o lo que es lo mismo, las treinta millas que había entre Miknasa y Azuaga, según nos relata Al Idrisi en su repertorio de caminos de Al Andalus.

El itinerario completo desde Córdoba a Miknasa (Zalamea) sería el siguiente:

Salida de Córdoba en dirección norte, por el camino romano y medieval de Toledo; se pasa cerca del Castillo de Vacar, después por el pueblo de Ovejo (Ubal), donde se cumple la primera etapa caminera (primer día); la segunda etapa finalizaría en Pedroche (Bitraws)(segundo día), donde la ruta abandona el Camino de Toledo para dirigirse hacia el oeste, en dirección de Alcaracejos (monasterio mozárabe de Sant Q. R. Q.), desde allí busca la calzada romana de Córdoba a Mérida, que cruza el Zújar por el puente y el castillo de Alcantarilla (al-Qunaytarat) donde se cumple la tercera jornada (tercer día), sigue en dirección noroeste, paralela al relieve de las sierras, por la amplia vallonada del arroyo de Benquerencia en el término de Monterrubio, bordea hacia el Oeste por Puerto Hurraco y finalmente, siguiendo el curso del arroyo Cagancha, llega a Zalamea de la Serena (cuarto día).

Un ramal de este itinerario sería el camino que desde Alcantarilla se dirige hacia el castillo de Blázquez (Talut o Tolote), y otro el que une Zalamea con Azuaga, el cual sigue una dirección sur no coincidente con el anteriormente comentado. Los pasos obligados de este tramo serían el Puerto de Azuaga, el Castillo de la Nava, Puerto de Azuaga del Cerro Montoro, Lagunas del Lentiscal, Arroyo de la Mata y finalmente Azuaga.

LA RECONQUISTA DE ZALAMÉA

Además de las noticias de los geógrafos árabes que hemos analizado, existe una referencia procedente de las fuentes cristianas que, además de demostrar que esta ciudad subsistió cuando menos hasta la época de la Reconquista, dá a conocer con cierta aproximación cuál fué su situación geográfica respecto de otras poblaciones conocidas. Nos referimos a la Bula de Honorio III (año 1217), por la cual le fueron adjudicadas a la iglesia y al Arzobispo de Toledo todas las iglesias que se construyesen entre esta ciudad y una línea recta que desde Andújar pasaba por la Puebla de Chillón, Migneza, Magacela, Medellín, Trujillo y Jaraíz.

De esta relación de ciudades que siguen un orden correlativo en cuanto a su ubicación, podemos deducir que la localidad que nos ocupa se encontraba entre Chillón y Magacela, y esta ciudad no puede ser otra que Zalamea de la Serena, la antigua Iulipa romana, que aún conserva el monumental distilo que le proporcionó su sobrenombre arábigo en el siglo X. Y cerca de éstas columnas se encuentra el fuerte castillo musulmán reconquistado en 1236 por D. Pedro Yañez, sexto Maestre de Alcántara, a los moros después de veinte días de asedio. La plaza fué entregada por Muley Abenarráx su alcaide, siendo enseguida poblada de cristianos, según carta dada por dicho Maestre en las posadas de Aben Hud, a treinta de Abril del año 1240.

BIBLIOGRAFÍA

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HERNANDEZ JIMENEZ, Félix, "Los caminos de Córdoba hacia el noroeste en época musulmana". Revista Al Andalus, Tomo XXXII, 1 y 2, Madrid-Granada 1967.

IBN HAYYAN, "Crónica del Califa Abderrahmán III an - Nasir". Al-Muqtabis V. Instituto Hispano Arabe de Cultura. Zaragoza 1981.

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