28 de junio de 2009

ESTUDIO HIDROGEOLÓGICO DEL CALERIZO DE CÁCERES

MAPA GEOLÓGICO (Las rocas calizas de El Calerizo van dibujadas en color azul claro)

© Copyright JUAN GIL MONTES 2009

RESUMEN

El objetivo de este estudio es el establecimiento de la capacidad de extracción de aguas subterráneas del acuífero cárstico de “El Calerizo”, uno de los mayores de Extremadura, desde las labores mineras abandonadas de Aldea Moret, de cara a evaluar el recurso hidrológico que es utilizado en el abastecimiento de la ciudad de Cáceres durante las épocas de sequía.

1. INTRODUCCIÓN

Las labores mineras de Aldea Moret son pozos y galerías subterráneas desde los que se benefició fosforita, durante la primera mitad del siglo pasado, por la sociedad RIOTINTO MINERA S.A. En fechas recientes PLACONSA ha comprado las propiedades de RIOTINTO, en las que se incluyen los terrenos, edificaciones e instalaciones, derechos mineros, y concesión de explotación de sus aguas subterráneas. Esta última fue en principio titularidad de RIOTINTO, y posteriormente de la Sociedad de Aguas de Cáceres, filial de la anterior y encargada de la explotación de las aguas subterráneas. Esta sociedad se ocupó pues del abastecimiento a la población de Cáceres, hasta el abandono de la actividad extractora minera.

A partir de este momento el Exmo. Ayuntamiento de Cáceres gestionó la explotación de las aguas del Calerizo, abasteciendo de forma continua las poblaciones de Valdesalor y el Campamento Militar de Santa Ana; y esporádicamente la de Cáceres capital. Durante este último tiempo el aprovechamiento llevaba consigo el pago de un canon por volumen de agua extraído, de acuerdo con contrato suscrito entre RIOTINTO MINERA (propietaria del recurso), y el Exmo. Ayuntamiento (usuario).

Interesa conocer, por un lado, la capacidad de agua extraíble como media anual, sin llegar a la sobreexplotación del acuífero (recurso extraíble anual); y por otro, la capacidad máxima de extracción (reservas totales).

El recurso extraíble anual representa el volumen máximo de agua extraíble, como media interanual, sin incidir de forma negativa en el régimen de funcionamiento del acuífero. Las reservas totales son un volumen de agua que se puede extraer desde la captación, provocando una sobreexplotación del acuífero. El aprovechamiento de estas reservas sólo se puede plantear bajo condiciones de extrema gravedad en la disponibilidad de agua para el abastecimiento de la población.

El fenómeno de sobreexplotación generado en tal caso se debe volver a su posición original tan pronto como se disponga de fuentes de abastecimiento alternativas. El mecanismo para conseguirlo sería la ausencia de extracciones durante un tiempo determinado (hasta que los niveles freáticos volviesen a su posición de origen en base a la cantidad de agua infiltrada); o la recarga artificial del acuífero, hasta conseguir la recuperación del mismo.

Para alcanzar los objetivos planteados se ha partido de los datos de una serie de estudios hidrogeológicos realizados previamente, entre los que son de destacar los enumerados en la bibliografía. Una vez elaborados estos datos, se ha realizado un análisis de la piezometría del acuífero en el momento actual y el cálculo de los parámetros hidrológicos, en base a las características de las captaciones (pozos mineros). Se ha realizado también un muestreo y analítica de las aguas procedentes de las labores mineras, para conocer su caracterización química y bacteriológica de cara al abastecimiento humano.


2. CARACTERÍSTICAS GEOLÓGICAS E HIDROGEOLÓGICAS DEL ACUÍFERO DE “EL CALERIZO”.

El acuífero de “El Calerizo” ocupa el núcleo de la estructura geológica que describe el Sinclinal de Cáceres (Fig. 1). Las labores mineras de RIOTINTO se ubican en el sector oriental del flanco Suroeste del sinclinal, entre la población de Aldea Moret y el pozo de Mina Esmeralda; y alcanza una profundidad máxima de 160 m., en el pozo maestro de Mina Abundancia.

Esquema simplificado de sinclinal del Calerizo de Cáceres


La estructura de plegamiento es de edad tardihercínica (300 millones de años), y tiene varias decenas de kilómetros cuadrados de extensión, y más de 1 km. de profundidad. Afecta a una serie de sedimentos marinos, cuyas edades abarcan desde el Precámbrico Superior (600 M.A.), hasta el Carbonífero Inferior (325 M.A.). La distribución de materiales y la estructura del sinclinal, se pueden observar en la figura 1.

2.1. Estratigrafía

. El llamado "complejo esquisto-grauváquico" es una sucesión de rocas metamórficas (pizarras o esquistos, y grauvacas, en sentido amplio), derivadas de la transformación de una potente serie de sedimentos marinos de naturaleza detrítica (arcillas ,areniscas, y localmente conglomerados).

Estos materiales se depositaron en capas alternantes, con espesores de orden decimétrico a métrico. El espesor total de la sucesión es difícil de establecer ya que se encuentra muy deformada (plegamiento y fracturación); no obstante debe ser de, al menos, 1 kilómetro.

Representan los primeros materiales depositados en la cuenca marina que se desarrolló durante el Paleozoico en este sector de la corteza (Zona Centro Ibérica); y son de edad Precámbrico Superior - comienzos del Cámbrico (550-700 millones de años).

• Cuarcita Armoricana. Es un paquete de unos 100 m. de espesor, formado por rocas silíceas cristalinas (cuarcitas), que intercalan niveles pizarrosos. Son el resultado de la transformación metamórfica de sedimentos marinos costeros, formados en un 95% por arenas con algunas intercalaciones de arcillas.

Pizarras, cuarcitas y areniscas. Es un paquete pizarroso de unos 120 m. de espesor, con intercalaciones de bancos silíceos de algunos metros de potencia máxima. En origen eran sedimentos marinos de profundidad media, formados por arcillas, con intercalaciones de arenas. La edad del depósito es Ordovícico Inferior (435-420 M.A.).

• Cuarcita de Criadero. Es un paquete de materiales de la misma litología y origen que la Armoricana, con un espesor medio del orden de 50-60 m. La edad del depósito es Silúrico Inferior (435-420 M.A.).

• Pizarras, cuarcitas y areniscas. Son materiales iguales a los descritos dos epígrafes más arriba, en cuanto a litología y origen. Tienen un espesor del orden de 300-350 m., y edad Silúrico-Devónico (420-470 M.A.).

• Pizarras y rocas volcánicas. Es un paquete de sedimentos marinos profundos (arcillosos), que intercalan niveles de cenizas volcánicas (tufitas), depositadas en el mismo medio marino. El conjunto tiene un espesor de unos 300 m. y es de edad Carbonífero Inferior (345-335 M.A.).

Todos los materiales descritos hasta aquí forman la serie inferior sobre la que se ubica el acuífero; y, aunque algunos niveles pueden tener un comportamiento local permeable, constituyen en conjunto un paquete impermeable que sella el acuífero por su muro.

• Calizas y dolomías. Se trata de un paquete de sedimentos marinos de naturaleza carbonatada (carbonato cálcico y magnésico), depositados en una plataforma somera. Tiene un espesor superior a 200 m., y son de edad Carbonífero Inferior (depositados sobre los anteriores) (335-330 M.A.). Estos materiales se encuentran fuertemente carstificados (afectados por procesos de disolución de aguas pluviales, y de la circulación de la fracción de éstas que se infiltra). Constituyen el acuífero del Calerizo de Cáceres.

Los procesos anteriores dan lugar a una morfología típica, tanto en el modelado de superficie (formas de absorción), como de formas subterráneas (formas de circulación y drenaje).

• Pizarras. Son un paquete de sedimentos de grano fino (arcillas en origen), depositados en un medio marino profundo. El espesor total de la unidad es algo superior a un centenar de metros.

Se sitúan concordantes sobre las calizas, y constituyen el último registro deposicional de la cuenca paleozoica en el sector. El depósito es de edad Carbonífero Inferior (la parte más alta del mismo) (320-330 M.A.). Son materiales semipermeables que conforman el nivel de sellado de techo del acuífero.

• Aluviales, coluviones y piedemontes. Se trata de los depósitos actuales producidos por la red de drenaje: aluviales en los fondos del valle; coluviones en laderas de pequeña pendiente; y piedemontes en las faldas de relieves cuarcíticos.

La litología es siempre de aglomerados sin cementar, permeables, formados por cantos predominantemente de cuarcita; con matriz arcillo arenosa: Forman una película de espesor, por lo general, inferior a un metro.

2.2. Estructura

Como se indicó al comienzo del capítulo, en el área de estudio los materiales descritos conforman una estructura sinclinal, conocida como el Sinclinal de Cáceres. Se trata de una estructura de plegamiento de varias decenas de kilómetros cuadrados de extensión, y profundidad superior a 1 km. La dirección del pliegue es N 130-140± E, y su eje está alabeado, de forma que sale a superficie por el Noroeste y el Sureste.

La forma resultante de la estructura anterior es la de un “fondo de saco” de contorno irregular, en el que cada uno de los materiales descritos se sitúan en capas concéntricas, del mismo modo que las capas de una cebolla (media en este caso): En el núcleo de la estructura se sitúan los materiales más recientes (pizarras superiores del Carbonífero Inferior); y hacia la zona externa se van sucediendo capas por orden cronológico. La capa más exterior la constituyen los materiales más antiguos (Complejo esquisto-grauváquico).

Aparte de la propia estructura del pliegue, los materiales están afectados por una serie de fallas, originadas en las misma etapa deformacional (Orogenia Hercínica - sobre 300 M.A. -). Estas fracturas ocasionan complicaciones estructurales puntuales, como los cierres del pliegue en sus extremos Noroeste y Sureste; o la laminación del paquete de calizas en el flanco Sur de la estructura, entre el pozo de Mina Esmeralda y el Manantial de Fuente Arrópez.

2.3. Características hidrogeológicas

Los materiales acuíferos (calizas y dolomías del Carbonífero Inferior) constituyen la primera capa de la figurada cebolla, situándose en torno al núcleo central pizarroso. El contorno en superficie de estos materiales es el que se puede observar en la cartografía de la figura 1.

Estos materiales tienen una permeabilidad primaria ligada a discontinuidades (estratificación y fracturas), que se ve desarrollada por procesos cársticos (disolución de la roca caliza por el paso del agua infiltrada). El resultado de los procesos cársticos es un desarrollo progresivo de la porosidad de las rocas, que las convierten en un acuífero.

El acuífero es un depósito subterráneo de agua, formado por las capas calcáreas. Su forma es, por tanto, la de éstas; con contorno irregular de 14 Km2 de extensión superficial, y más de 1 km. de profundidad. La recarga del acuífero se produce a expensas de una fracción del agua de lluvia, que se infiltra en el terreno por las discontinuidades.

El almacén lo forman todos los poros, fracturas y canales, de los materiales calcáreos; y representa un volumen de agua muy considerable. Desde el momento de la formación de la estructura (hace unos 300 M.A.) una porción de las aguas de lluvia llega hasta el depósito del acuífero. A pesar de su envergadura, en un periodo corto de tiempo el depósito se colmata. A partir de este momento el funcionamiento es el siguiente: la fracción de agua infiltrada en cada precipitación discurre por las discontinuidades de las rocas, hasta alcanzar la superficie del nivel anegado (nivel freático). Llegadas a este nivel las aguas circulan hacia el punto de más baja cota en que los materiales tocan la superficie del terreno; por el que vuelven a salir a superficie a través de un manantial.

La Rivera del Marco de aguas permanentes

En el caso del Calerizo este punto es el manantial que origina la Rivera del Marco; que es el punto de drenaje natural del acuífero, en el contacto de las calizas con los materiales impermeables (pizarras) situados por debajo de ellas, esta cota es 430 m., siendo el punto de menor cota de todo el contorno del contacto calizas-pizarras.

En el régimen de funcionamiento natural del acuífero el nivel freático nunca desciende por debajo de esta cota 430, en la que se ubica el rebosadero. La cota del nivel freático asciende suavemente al alejarse del manantial; de forma que el nivel describe un plano inclinado con una pendiente media en torno al 0,4%.

En momentos de fuertes lluvias el manantial de drenaje arroja un caudal elevado; mientras que en épocas secas el caudal se reduce al volumen de agua infiltrado en las últimas lluvias y que ha seguido un camino más tortuoso, y por tanto más lento, hasta llegar al nivel freático.

Las velocidades de circulación de las aguas infiltradas a través del medio permeable por el que se recarga el acuífero (el volumen de rocas por encima del nivel freático), puede ser muy lenta (de orden inferior a 1 m./ día), lo que permite que durante todo el año haya caudal en el manantial de drenaje.

Los cauces de infiltración y circulación de las aguas son fijos y determinados. Con el paso del tiempo estos cauces son cada vez de mayor volumen, debido a las disolución de las rocas calizas por el agua circulante.

En el entorno del plano definido por el nivel freático es donde existe una circulación máxima de agua, y donde la porosidad del macizo es mayor. Dentro de este plano la circulación máxima se produce en la zona próxima al manantial de drenaje, que es donde se reúnen todas las aguas infiltradas. En base a ello en el entorno de este plano, y con preferencia en las cercanías del desagüe, es donde mayor incidencia tienen los procesos cársticos.

Una consecuencia inmediata de lo anterior es la abundancia de cuevas existentes en las proximidades del manantial de El Marco (Cueva de Maltravieso, Cueva del Conejar y el incontable número de cavidades que ocasionan en esta zona hundimientos con problemas en las cimentaciones y apoyos).

En las condiciones naturales descritas el agua que sale anualmente por el manantial de desagüe de El Marco es igual al volumen de agua infiltrada anualmente en todo el acuífero.

Este funcionamiento natural resulta alterado por la intervención humana. Básicamente por los bombeos de extracción de agua para el abastecimiento de la ciudad y del Club de Golf.

Sobre el conjunto del acuífero existen abundantes captaciones, aunque por el volumen de extracción hay dos que son con diferencia las de mayor envergadura. Se trata de los pozos de El Marco y del pozo y la galería de desagüe de Mina Esmeralda, a una cota aproximada de 430 m.

En el momento en que se abrió esta galería de desagüe se distorsionó el sistema de funcionamiento natural del acuífero. El nivel freático que había descrito hasta entonces un plano inclinado, con su punto más bajo en el manantial de El Marco, se transformó en una superficie con doble inclinación: hacia la galería en el entorno próximo a ella y hacia El Marco en el resto del acuífero.

Por suerte los condicionantes topográficos impidieron que se pudiese situar el desagüe a menor cota, ya que si se hubiese podido hacer a una cota inferior a 430 m., se habría cambiado por completo el sistema de funcionamiento. El plano que describe el nivel freático habría cambiado su inclinación hacia la galería; y si la cota hubiese sido suficientemente inferior a 430 m., habría dejado seco el Manantial de El Marco (toda el agua del acuífero drenaría entonces por la galería).

Aparte de la variación del sistema de funcionamiento ocasionada por la galería, ha habido otro cambio posterior, debido a los bombeos desde los pozos de El Marco y desde el Pozo Maestro de Mina Esmeralda. La consecuencia de estos bombeos ha sido crear una depresión adicional en el nivel freático puntual; que ha originado una depresión general en toda la superficie freática del acuífero.

Al situarse los puntos de extracción muy próximos a los dos puntos de desagüe anteriores, la forma de la superficie freática ha sido muy similar a la previa, sólo que con cotas inferiores. Una consecuencia de esta depresión, aumentada por la sequía de los últimos años, es el llegar a secar los manantiales de desagüe originales.

El análisis piezométrico muestra la existencia de un único acuífero. La presencia de una divisoria hidrogeológica es el resultado de la existencia de dos puntos de drenaje.

En la figura 2 se presenta un mapa de isopiezas del acuífero, en Mayo de 1.994. Se ha realizado en base a la medición del nivel freático en varios puntos. La divisoria hidrogeológica actual (1994) se sitúa al Norte de las establecidas en estudios previos (SGOPU, 1.970; y A. Jorquera, 1.992).

Esta divisoria hidrogeológica es un nivel dinámico que, además de depender de la situación de los puntos de drenaje, depende del volumen de extracción de cada uno. Un aumento en el caudal bombeado desde El Marco, provoca un desplazamiento de la divisoria hacia el pozo de Mina Esmeralda; y viceversa.

Respecto a la establecida en 1.992, la del estudio del SGOPU (1970) muestra un desplazamiento hacia el Norte, debido a que en aquel momento la extracción desde las minas se realizaba desde el pozo de Mina Abundancia, situado más al Norte que el de Mina Esmeralda. La diferente situación de las divisorias en 1.992 y 1.994 responde a un aumento de las extracciones desde el área de Mina Esmeralda: puesta en funcionamiento de los sondeos de abastecimiento del Club de Golf NORBA.

El hecho de que el nivel piezométrico presente siempre una divisoria hidrogeológica con pendiente hacia los dos puntos de drenaje; y los desplazamientos que se producen en tal divisoria, en función de las condiciones de extracción; son pruebas evidentes de que existe un único acuífero, con un sistema hidrológico único para todo el conjunto. Esto implica una capacidad de regulación del acuífero desde una única captación, situada en cualquier punto de sus afloramientos.

Sin duda, la captación más idónea para llevar a cabo esta regulación es la de las labores mineras de Aldea Moret. Por un lado porque es la captación que alcanza mayor profundidad, por situarse alejada del punto de drenaje natural (manantial de El Marco) con lo que la influencia que ejerce la depresión del nivel freático en el funcionamiento del manantial es mínima. En esta situación se podría bombear todo el recurso anual, sin implicar una sequía continuada del manantial; con lo que aminoraría el negativo impacto ecológico de la actual situación de extracciones.

El volumen máximo de agua extraíble al acuífero es el volumen medio de recarga interanual. Funcionando en estas condiciones, durante la época seca se produce una depresión del nivel freático, a consecuencia de que los bombeos son superiores a la recarga.

Al comenzar las lluvias el volumen de recarga es superior al de extracción, y el nivel freático comienza a recuperarse. Si se conoce con exactitud el volumen de recarga anual, y se extrae exactamente esa cantidad de agua, al final del periodo de lluvias se consigue una recuperación del nivel freático hasta la cota de las surgencias de drenaje. La situación idónea sería conseguir que el nivel se recuperase hasta esta cota, sin que llegase a haber drenaje por los manantiales. En este caso se aprovecharían íntegramente los recursos del acuífero.

Si la extracción de agua es superior a la recarga anual, al final de cada época de lluvias el nivel freático se recuperaría sólo hasta un poco por debajo del de los puntos de drenaje. Si este régimen se mantiene durante tiempo, se provoca una falta de recuperación cada año mayor; y se llega a la larga a una depresión del nivel hasta la cota en la que se sitúan las bombas de extracción. Este régimen provoca una “explotación minera” del agua, que acaba por consumir el acuífero (situación de sobreexplotación).

En el caso de que el agua extraída sea menor del volumen de recarga anual, se alcanzará la recuperación del nivel freático hasta la cota de las surgencias antes de terminar el periodo de lluvias. A partir de este momento comenzará a drenarse aguas por los manantiales. El volumen de agua drenado por ellos será la diferencia entre la recarga anual y el agua bombeada.

3. BALANCE HIDROLÓGICO

El balance hidrológico de un acuífero es una estimación de los volúmenes de agua circulantes en él y su entorno. En ausencia de cauces fluviales que atraviesen los materiales acuíferos, y de transvases artificiales de agua (que es el caso de “El Calerizo”), toda el agua del entorno proviene de lluvia. Vamos a partir de estas aguas pluviales para establecer esquemáticamente las partidas del balance.

Una fracción de agua de lluvia pasa de nuevo, directamente a la atmósfera, mediante evaporación (directa de las gotas de lluvia, de los encharcamientos y cauces superficiales, y del suelo por capilaridad). Otra fracción es almacenada en el suelo hasta saturarlo. Una parte de este agua es devuelta a la atmósfera por transpiración a través de las plantas. El resto puede seguir dos caminos: infiltrarse hasta un acuífero subterráneo o formar parte de escorrentía superficial, hasta llegar al mar.

En la siguiente ecuación se relacionan estas partidas:

P = Etp + Ll.u.

Donde P es la precipitación, Etp la evapotranspiración y Ll.u. la lluvia útil, que comprende la escorrentía y la infiltración.

El valor de la evapotranspiración es el más difícil de calcular entre los componentes de la ecuación. Dentro de esta variable se contempla tanto el agua evaporada, como la transpirada a la atmósfera por las plantas.

3.1. Recarga

El método más preciso y más frecuentemente usado para calcular esta variable es el balance de Thornthwaite, que se basa en el establecimiento teórico de la Evapotranspiración potencial.

A continuación, aplicando un balance en el que se tiene en cuenta la disponibilidad de agua en el suelo en cada mes, se calcula la Evapotranspiración real. La diferencia entre la pluviometría y la evapotranspiración real es la lluvia útil.

El concepto de lluvia útil comprende el agua procedente de lluvia que pasa a formar parte de escorrentía superficial (ríos y arroyos); y la que se convierte en escorrentía subterránea mediante infiltración, y pasa a alimentar acuíferos.

Los cálculos realizados para el balance de Thorntwaite consideran dos tipos de rocas que ceden agua al acuífero -calizas y pizarras del núcleo-, y dos capacidades de retención de agua en el suelo para cada una. Como conclusión se puede establecer que la lluvia útil sobre los materiales acuíferos (calizas) es de 181,32 mm. (para una reserva útil del suelo de 10 mm.); y de 166,32 mm. (para una reserva de 25 mm.). Utilizando como base de cálculo la media de estos dos valores se obtiene una Lluvia útil de 173,82 mm.

En el caso de las pizarras del núcleo de la estructura, que también aportan agua al acuífero, los valores de lluvia útil obtenidos son de 141,32 mm. y 91,32 mm.; para reservas del suelo respectivas de 50 y 100 mm. El valor medio de lluvia útil obtenido es de 116,32 mm.

Las calizas que forman el acuífero son materiales con una elevadísima capacidad de infiltración, que se pone de manifiesto por la presencia de estructuras endorreicas, y por la ausencia de una red de drenaje superficial. En base a ello se puede considerar que el volumen total de lluvia útil se infiltra, y supone por tanto un volumen de recarga del acuífero.

Para las pizarras del núcleo de la estructura se puede estimar que el 50% de la lluvia útil sea agua de infiltración. Esta suposición será por defecto en el caso que nos interesa de que pudiera llegarse a una sobreexplotación del acuífero.

Teniendo en cuenta los datos anteriores, y la superficie ocupada por cada uno de los dos materiales (14,2 km2 para las calizas y 10, 5 km2 para las pizarras), el volumen de recarga media anual del acuífero es de 3 Hm3 (2,47 procedentes de las calizas y 0,61 de las pizarras). Lo que equivale a una alimentación continua de 95 litros por segundo.

Como se ha indicado en la discusión previa el sistema de explotación del acuífero para aprovechar al máximo sus recursos, y no incurrir en sobreexplotación, es el de extraer anualmente una cantidad de agua igual a la de la recarga media interanual (3 Hm3).

3.2. Descarga

En condiciones naturales la descarga de un acuífero se produce por vertido a través de los manantiales de drenaje. En el caso de El Calerizo, el manantial de drenaje principal es el de la Charca del Marco o Fuente del Rey, que da origen al nacimiento de la Rivera del Marco, al que hay que sumar una pequeña cantidad de descarga por otros manantiales periféricos (Manantial de Santa Ana, Manantial de la Alberca y el de Fuente Arropez).

Fuente de la Charca de El Marco, rebosadero natural del acuífero cárstico de El Calerizo

Este régimen de descarga anual dejó de funcionar en el momento en el que se comenzó a extraer agua del acuífero de forma artificial (en un principio para desagüe de las labores mineras, y después para abastecimiento de la población de Cáceres). En el momento actual toda la descarga se produce a través de captaciones de aguas subterráneas. La mayor parte de la misma desde las extracciones de Mina Esmeralda (para el abastecimiento de Valdesalor y el campamento militar); desde los pozos de El Marco (abastecimiento de Cáceres) y desde los sondeos del Club de Golf Norba (para riego y abastecimiento de sus instalaciones).

El resto de captaciones de aguas subterráneas, tienen extracciones reducidas, que se pueden estimar en conjunto en torno a 5-10 litros/seg (0,15 a 0,30 Hm3 anuales).

A partir de los años 1.991-92 se produjo una sobreexplotación del acuífero, que indujo una depresión del nivel freático del orden de 10 m. Esta depresión ha tenido como consecuencia la desaparición del agua en todos los manantiales de drenaje periféricos, que se mantienen secos desde entonces.

La extracción de agua desde los sondeos del Club de Golf, desde que comenzaron su actividad en Octubre de 1.992, arroja un caudal total anual de 0,25 hm3, o un caudal continuo en torno a 8 litros/seg.

Los datos de extracciones desde el pozo de Mina Esmeralda y los de El Marco, situados en la cerca de San Jorge, sólo son conocidos por el Servicio Municipal de Aguas de Cáceres.

El único dato facilitado ha sido un volumen medio diario de extracción, comunicado de forma verbal. Según éste, los bombeos desde Mina Esmeralda son del orden de 800 m3 diarios, y desde el Pozo de El Marco de 3.200 m3 diarios. Lo que supone un total diario de extracción de 4.000 m3., que equivale a un volumen anual del orden de 1,5 Hm3 (caudal continuo en torno a 50 litros/seg).

Aparte de la irregularidad en el régimen de extracciones (mayor en verano), que no se puede tener en cuenta en el dato anterior; los valores facilitados parece que pecan por defecto con respecto a los reales. Por otra parte, las extracciones según estos datos no cuadran con el balance hidrológico realizado ni con los valores de descargas del acuífero establecidos en estudios previos.

Durante los años 1.946 y 47, cuando el acuífero funcionaba en gran medida de forma natural, el Manantial de El Marco fue aforado por parte del MOPU, estableciéndose un caudal medio de descarga de 60 litros/seg. En estas fechas aparte de las descargas de El Marco, brotaban el resto de manantiales periféricos, con un caudal global comprendido entre 10 y 15 litros/seg.

A estos drenajes hay que sumar las labores de achique de agua en las explotaciones mineras que, suponen una media de extracción de un caudal continuo de 20 litros/seg. El total de drenajes, por lo tanto, para los años 46-47, es de una media de 95 litros/seg.; que cuadra con los datos del balance e indica el carácter conservador de los facilitados por el Servicio Municipal de Aguas.

En fechas más recientes, las estimaciones de descargas contempladas en los estudios del SGOP, INGEMISA y de abastecimientos del Club de Golf, cuadran también con caudales medios en torno a 90 litros /seg.

Como resumen hay que establecer que las descargas del acuífero se pueden estimar en torno a 3 Hm3. anuales (0,55 entre el abastecimiento del Club de Golf y resto de captaciones; y 2,9 estimados teóricamente para los bombeos municipales de abastecimiento a población).

3.3. Régimen de funcionamiento del acuífero

Durante el periodo de Octubre 92 a Marzo 94, se ha realizado un seguimiento mensual de piezometrías del acuífero, dentro del Programa de Vigilancia ambiental del Proyecto del Club de Golf NORBA. La investigación se ha hecho a instancias de la Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura, y de la Comisión de Urbanismo de Extremadura; con objeto de determinar el grado de explotación del acuífero, y la influencia de las captaciones del Club de Golf. El control piezométrico se ha efectuado en los pozos de El Marco y Mina Esmeralda, y se han contemplado también los datos de pluviometría media mensual del Observatorio Meteorológico de Cáceres.

La evolución de niveles piezométricos guarda una estrecha relación con la distribución de pluviometrías, situándose los máximos y mínimos desplazados entre uno y dos meses, respecto a las precipitaciones. Esto implica que la mayor parte de agua infiltrada tarda un tiempo de 1 a 2 meses en llegar al reservorio (tiempo de respuesta al aguacero).

En el caso de la fuente de la Charca de El Marco, el tiempo de respuesta al aguacero es menor (un mes), y la evolución de piezometrías es una función bastante lineal (ausencia de máximos y mínimos importantes), excluyendo el mínimo de Diciembre de 1.992, que debe responder a un sobrebombeo. la evolución general durante el tiempo de observación muestra una recuperación de niveles freáticos, que implica ausencia de sobreexplotación (situación de recarga del acuífero, con extracciones medias anuales en torno a 2 Hm3.).

La evolución de niveles en el pozo de Mina Esmeralda tiene un trazado más irregular, que responde a la variación en el régimen de extracciones: el mínimo acusado entre Septiembre y noviembre de 1.993 correspondió con un aumento de los bombeos durante el verano, y con la actividad de los sondeos de abastecimiento al Club de Golf, máximo en Julio - Agosto - Septiembre, con unos 50.000 m3 de caudal medio mensual extraído.

En este punto del acuífero la respuesta al aguacero es del orden de dos meses, y la evolución de niveles muestra una situación de ligera sobreexplotación durante el tiempo de observación. Esta ligera sobreexplotación (del orden de 1 m. entre Marzo del 93 y 94) se debe, en parte, a la escasez de precipitaciones durante 1.993, con un total anual de 449,7 mm., cuando la media interanual es de 515,32 mm. De hecho la mayor explotación del acuífero (verano de 1.993), produce un mínimo acusado en Noviembre de ese año, que se recupera totalmente con la recarga de las lluvias de otoño.

En base a lo anterior, se puede concluir que la extracción de agua desde el pozo de Mina Esmeralda (estimada en 0,8 Hm3.: 0,55 para el abastecimiento de población y 0,25 durante el verano para el Club de Golf), no produce sobreexplotación de este sector del acuífero en un año medio de régimen de lluvias. Para el conjunto del acuífero en el periodo de observación, no ha existido sobreexplotación, sino una recarga que ha permitido recuperar los niveles piezométricos en algo más de 1 m.

3.4. Capacidad de extracción media desde el pozo de Mina Esmeralda

Las capacidades de extracción son diferentes según consideremos la explotación de “Recurso Renovable”, o de “Reservas Totales”. Por otra parte, en el caso del recurso renovable, hay que considerar dos situaciones posibles: extracción exclusiva desde el pozo minero o conservando los volúmenes de bombeo actual desde los pozos de El Marco y las captaciones del Club de Golf.

3.4.1. Recurso Renovable.

Es la cantidad de agua que se puede extraer sin producir una sobreexplotación del acuífero, es decir, permitiendo la recuperación del nivel freático en un lapso de tiempo de una año.

Para el periodo de tiempo en que se ha llevado un control del acuífero (Octubre del 92 a Marzo del 94), la situación general ha sido de ligera recarga (ausencia de sobreexplotación); por lo que los caudales bombeados son los adecuados para el aprovechamiento del recurso renovable.

Conservando las extracciones desde los pozos de El Marco y del Club de Golf, el caudal de bombeo desde Mina Esmeralda está en torno a 0,55 Hm3 anuales (caudal continuo del orden de 18 litros/seg).

En el caso de extraer agua sólo desde el pozo minero, la capacidad de extracción sería la total del acuífero estimada en torno a 3 Hm3 anuales (caudal continuo del orden de 95 l/seg). Este sistema de explotación sería más racional que el actual ya que permitiría extraer el agua del punto del acuífero más alejado de focos de contaminación (área urbana de Cáceres), mantener escorrentía en el Manantial de El Marco (aminorando el impacto ecológico que se deriva de la ausencia de agua en el manantial) y eliminar los problemas geotécnicos de El Calerizo (hundimientos y asentamientos), ocasionados por la depresión del nivel freático en el entorno del manantial de drenaje.

3.4.2. Reservas Totales

Es la cantidad de agua que se puede extraer desde el pozo produciendo una sobreexplotación del acuífero (deprimiendo el nivel freático hasta el fondo de las labores mineras). La utilización de este recurso sólo se puede plantear ante una situación de extrema emergencia para el abastecimiento de la población de Cáceres, y la sobreexplotación ocasionada debe atajarse lo antes posible, mediante ausencia de extracciones hasta conseguir la recuperación de los niveles freáticos, o por recarga artificial.

Los datos de partida para establecer la capacidad de extracción son la profundidad máxima a que se puede situar la bomba, y las características hidráulicas de esta zona del acuífero. De acuerdo con los planos de labores del archivo minero de RIOTINTO, el pozo que alcanza mayor profundidad es el de Mina Abundancia. El plano de labores de esta mina, de fecha 1 de Enero de 1.940, muestra un pozo maestro de 135 m. de profundidad, con su fondo 5 m. por debajo del nivel 130. Continuando por este nivel y a escasos metros del pozo maestro hay un segundo pozo de reprofundización, que alcanza los 160 m. de profundidad. Por lo que hay que establecer la profundidad máxima de ubicación de las bombas a 160 m.; cota absoluta de 290 m.

Teniendo en cuenta la cota del nivel freático en el momento actual (419 m.) y la de máxima profundidad de instalación de bombas (290 m.), el espesor del acuífero anegado que se podría explotar desde estas labores es de 129 m.

El volumen de agua extraíble por metro de descenso del nivel freático, se puede establecer para el conjunto del acuífero, en base a los datos del periodo de seguimiento. Para extracciones anuales del orden de 3 Hm3 se ha producido una fluctuación media del nivel de 7,5 m. Hay que tener en cuenta que esta fluctuación se produce con alimentación continua por recarga de aguas pluviales, y en condiciones de extracción que no implican sobreexplotación. En condiciones de sobreexplotación para consumir las reservas totales hay que prescindir del efecto de la recarga, con lo que la extracción de 3 Hm3 implicaría un descenso de niveles en torno a 15 m.

Los datos del seguimiento controlado de piezometrías muestran un funcionamiento bastante homogéneo del acuífero, por lo que se puede considerar que el valor medio establecido (descensos de 15 m. para cada 3 Hm3 extraídos) es continuo para todo el tramo de acuífero explotable.

Partiendo del dato anterior (descenso de 15 m. para cada 3 Hm3 extraídos) y del espesor del acuífero explotable (129 m.), se deduce una capacidad de extracción de 26 Hm3. Esto sucedería en el caso de que se consiguiese deprimir el nivel freático hasta la cota del fondo del pozo en la totalidad del acuífero.

Se puede establecer que el volumen de acuífero explotable desde las labores mineras es de, aproximadamente, la mitad de su volumen total. Con ello, el dato establecido anteriormente de unas reservas totales de 26 Hm3, para un espesor de acuífero explotable de 129 m.; se convierte en una capacidad de extracción de reservas totales desde las labores mineras, del orden de 13 Hm3.

Teniendo en cuenta la población actual de Cáceres (84.319 habitantes, para la actualización de censo de 1 de Marzo de 1.991), y la asignación de dotación por habitante y día que establece el Plan Nacional de Abastecimientos y Saneamientos (400 litros); las reservas totales extraíbles desde las labores mineras (13 Hm3), permitirían el abastecimiento de la población durante un periodo de un año (dotación teórica de 12,4 Hm3).

Hay que hacer hincapié en que la utilización de estas reservas supondría una sobreexplotación del acuífero, cuya restauración (devolución de los niveles freáticos a su estado natural) requeriría de un periodo sin extracciones del orden mínimo de 4 años.

4. CALIDAD DE LAS AGUAS

Desde el punto de vista de composición química, se trata de un agua de facies bicarbonatada cálcico-magnésica, de mineralización media y apropiada para el consumo humano, aunque algunos análisis realizados recientemente presentan un elevado porcentaje de Nitritos.

Desde el punto de vista bacteriológico, las aguas presentan una elevadísima concentración de coliformes (tanto totales como fecales) que las convierten en aguas impotables de acuerdo con el R.D. 1.423/1.982, de 18 de Junio (Presidencia), por lo que se aprueba la reglamentación técnica sanitaria para el abastecimiento y control de calidad de las aguas potables de consumo público.

La contaminación bacteriológica se puede corregir mediante adición de cloro, y transformar el agua en apta para consumo; no obstante, esta fuerte contaminación indica un contacto de las aguas con los colectores de aguas fecales de la población de Cáceres. Este contacto entre aguas de abastecimiento y residuales puede provocar contaminación de tipo químico (Nitritos) que son más difíciles de corregir, y en casos imposible. Con lo que existe un fuerte riesgo de contaminar irreversiblemente unas reservas de aguas que son básicas para el abastecimiento de Cáceres en épocas de sequías.

Aparte del contacto con las redes de saneamiento, el acuífero de El Calerizo es muy vulnerable a la contaminación por vertidos en su superficie (vertederos incontrolados, colectores de aguas fecales, quema de neumáticos, etc.), que podrían también llegar a inutilizar el recurso. En base a ello se hace prioritaria la toma de medidas oportunas para la defensa del acuífero, que en el momento actual se encuentra en grave peligro de convertirse en inaprovechable para el consumo.


BIBLIOGRAFIA:

. SERVICIO GEOLÓGICO DE OBRAS PÚBLICAS, (1.970). “Estudio Hidrogeológico del Calerizo de Cáceres”.

. INSTITUTO GEOLÓGICO Y MINERO DE ESPAÑA, (1.980). “Hoja nº 704, CÁCERES, del Mapa Geológico Nacional de España, Serie MAGNA, a escala 1: 50.000”.

. CONSEJERÍA DE INDUSTRIA,(1.990). “Estudio geológico-geotécnico y de riesgos en El Calerizo de Cáceres”. INGEMISA. Ayuntamiento de Cáceres.

. GIL MONTES, J. (1989). “Informe Hidrogeológico de la finca Cuarto Roble. Proyecto para la instalación del campo Norba Club de Golf (Cáceres)”.

. JORQUERA DE GUINDOS, A. (1.992-1.994). “Programa de vigilancia ambiental en el Club de Golf Norba (Cáceres). Fase I: Estudio Hidrológico del acuífero de El Calerizo; y Fase II, Control piezométrico y análisis de recargas y descargas durante un periodo de 16 meses”. Comisión de Urbanismo de Extremadura, Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura,Mérida.


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