28 de junio de 2009

LA RIBERA DE EL MARCO: UN CORREDOR VERDE DENTRO DE LA CIUDAD DE CÁCERES

La Ciudad Monumental de Cáceres construida junto a la Ribera de El Marco

© Copyright JUAN GIL MONTES 2009

La Ribera de El Marco o Arroyo del Concejo tiene su nacimiento en la caudalosa fuente cárstica de El Marco (*) o Fuente del Rey, situada al sureste de la ciudad de Cáceres, en la cota más baja de “El Calerizo”, donde el nivel freático regional de este acuífero alcanza la superficie y el agua subterránea sale al exterior. El caudal medio del manantial, antes de la realización de los pozos de abastecimiento de la ciudad, era de unos 95 l/sg. y con sus aguas podían regarse por gravedad una amplia franja de huertas de unos 5 Kms. de longitud en los aledaños de la ciudad.
Charca de El Marco donde surgen las aguas subterráneas de El Calerizo de Cáceres


La zona más próxima a la Ribera de El Marco conserva aún numerosos vestigios de los sucesivos poblamientos humanos que aquí se establecieron, debido precisamente a la rara existencia entre el Guadiana y el Tajo de esta surgencia permanente de aguas subterráneas, dentro de un amplio territorio afectado por prolongados periodos de sequía y deficitario de este preciado recurso en época estival. Alrededor de las aguas de la Ribera encontramos las cuevas cársticas de Maltravieso y de El Conejar, con hallazgos paleolíticos y neolíticos respectivamente, las terrazas fluviales de El Mocho con materiales pleistocenos, el campamento militar romano de Cáceres el Viejo (s. II a. J.C.) y la colonia romana de Norba Caesarina (s. I. a. J.C.), en cuyos tiempos se construyó la calzada “Vía de la Plata” que discurre paralela a la Ribera del Marco y que enlazaba esta colonia con la de Emerita Augusta.


Bordillos de la calzada romana "Vía de la Plata" a su paso por la Ribera del Marco
Miliario de la Vía de la Plata arrojado a las aguas de la Ribera del Marco
Bloques de opus caementicium de una presa romana construida en la Ribera


En la época árabe (s. XII d.C.) las murallas de la ciudad romana se fortifican y desde entonces se denomina a este poblamiento Hisn al-Qazrix (el castillo de Cáceres), cuyos habitantes obtienen el complemento alimentario, y de agua potable, de las huertas regadas por los canales procedentes de la Ribera. Durante la Edad Moderna la explotación de estas aguas se intensifica, se conoce hoy la existencia de catorce molinos harineros, varios batanes, tenerías y dos grandes pilares para el abrevadero del ganado trashumante que se desplazaba por la Vía de la Plata.



Pistas asfaltadas construidas sobre los fértiles suelos de las huertas de la Ribera


Por tanto, desde sus remotos orígenes la subsistencia y el desarrollo evolutivo de la ciudad de Cáceres estuvieron íntimamente ligados a la presencia de este caudaloso manantial de aguas permanentes junto a los ricos suelos de la extensa vega de la Ribera de El Marco. Sin embargo, en la actualidad la Ribera ha sufrido, dada su proximidad a la ciudad moderna, toda suerte de arbitrariedades que han deteriorado y mermado la calidad y el caudal de sus aguas, han ocupado su fértil suelo y transformado lo que fue amplia vega verde en un terreno periurbano degradado, donde confluyen aguas fecales, tendidos eléctricos, aparcamientos y viales asfaltados, piscinas y pistas polideportivas, urbanizaciones, etc.


Toba calcárea de la Ribera con huellas fósiles de plantas acuáticas


Actualmente, hemos llegado a un estado tal de degradación irreversible, que se hace muy necesario una urgente ordenación de este territorio para transformarlo en un espacio ecológico periurbano, donde se delimiten, protejan y conserven todos sus recursos naturales, la fuente, las represas y los cauces de las aguas de la Ribera, así como los fértiles terrenos hortofrutícolas circundantes, los árboles singulares, los molinos y los yacimientos arqueológicos y de fósiles que aún se conservan, creando un enclave verde donde los cacereños puedan disfrutar de su rico patrimonio histórico, natural y etnológico.


Los desconocidos rápidos de la Ribera de El Marco



(*) Marco o Miliario, era un cilindro de piedra granítica con los que los romanos marcaban las millas (1480 m.) a lo largo de las calzadas, en nuestro caso la Vía de la Plata que pasaba por esta fuente de Cáceres.


UNA EXCURSIÓN POR EL CALERIZO Y LA RIBERA DE EL MARCO

Una excursión puede considerarse, en el terreno educativo, como una conferencia fuera del aula que llega a convertirse en una eficaz táctica de enseñanza-aprendizaje. Desde este punto de vista, hemos planteado una excursión por El Calerizo y la Ribera del Marco de Cáceres, como forma de mantener a los alumnos activos física y mentalmente, interesándolos en la importancia del tema, como si se tratase de una actividad de laboratorio en el exterior, pero complementada además con una serie de atractivos y problemas sociales que la hagan más eficaz y completa.

Las causas que justifican para nosotros, el haber elegido este paraje cacereño para proponer una excursión didáctica son:

1.- Su inmejorable situación geográfica: No cabe duda que la proximidad que ofrece, al sureste de la capital cacereña, no deja de ser una gran ventaja puesto que la excursión se puede realizar en cualquier momento del curso, sin estar sujeta a las inclemencias del tiempo, y podemos desplazarnos a pié con el consecuente ahorro económico, que si siempre es interesante mucho más en la época de crisis que atravesamos. Esta proximidad favorece asimismo el poder, caso de hacer falta, realizarla en varias etapas, lo que implicaría un estudio más profundo de la zona y una familiarización mayor de nuestros alumnos con ella, aumentando así su interés hacia este paraje natural.

2.- Su interés geológico: Como hemos desarrollado en otro spot sobre la Geología de El Calerizo, la zona se encuentra situada en el núcleo del Sinclinal de Cáceres, con una de las más completas series estratigráficas paleozoicas, y al estar constituido por materiales fundamentalmente calcáreos se ha desarrollado sobre ellos un carst que adquiere mayor interés por la rareza de este tipo de modelado en la provincia de Cáceres.

3.-Su interés económico: Precisamente por lo anecdótico de las formaciones carbonatadas en nuestra provincia, hace que este tipo de materiales hayan tenido y tengan un importante aprovechamiento minero e industrial. Por otra parte, en sus oquedades se ha acumulado una importante reserva de agua subterránea (13 Hm3) que ha permitido abastecer a la ciudad de Cáceres desde antiguo.

4.- Su interés histórico y etnológico: Este terreno cárstico, sin duda, ha sido el origen de la actual capital cacereña como suministrador de agua potable y cal, y como refugio de los antiguos pobladores paleolíticos, cuyas muestras culturales han dejado numerosas huellas en las Cuevas de Maltravieso, Santa Ana y el Conejar, y en las terrazas fluviales de la Ribera de El Marco.

5.- Su interés urbanístico: Gran parte de la ciudad de Cáceres comenzó su expansión durante los años sesenta sobre este paraje; sin embargo, su inestable subsuelo ha sido el origen de variados problemas geotécnicos en la construcción desde entonces, por lo que todavía se están realizando estudios en relación a la seguridad que pueda ofrecer este área urbana.

6.- Su interés como espacio natural: El hecho de contar con un paisaje cárstico, cuna de la ciudad, sobre el que se desarrolla una original vegetación de carácter endémico, numerosos yacimientos fosilíferos de corales, crinoides y de vegetales, justifican de por sí el interés de este paraje y la necesidad de conservarlo e incluso declararlo espacio natural protegido.

7.- Su estado de degradación ambiental: El ser un espacio periférico a la ciudad de Cáceres ha propiciado el que se cometan en él importantes abusos y atentados ecológicos, causantes de fuertes impactos ambientales. Por un lado, las incontroladas explotaciones rocosas a cielo abierto, por otro, los abundantes vertidos contaminantes, las construcciones ilegales, rompen la belleza natural del paisaje.


Las huertas de la Ribera transformadas en aparcamientos asfaltados.


Complejo Cultural San Francisco de la Diputación de Cáceres


© Copyright JUAN GIL MONTES 2009

ESTUDIO HIDROGEOLÓGICO DEL CALERIZO DE CÁCERES

MAPA GEOLÓGICO (Las rocas calizas de El Calerizo van dibujadas en color azul claro)

© Copyright JUAN GIL MONTES 2009

RESUMEN

El objetivo de este estudio es el establecimiento de la capacidad de extracción de aguas subterráneas del acuífero cárstico de “El Calerizo”, uno de los mayores de Extremadura, desde las labores mineras abandonadas de Aldea Moret, de cara a evaluar el recurso hidrológico que es utilizado en el abastecimiento de la ciudad de Cáceres durante las épocas de sequía.

1. INTRODUCCIÓN

Las labores mineras de Aldea Moret son pozos y galerías subterráneas desde los que se benefició fosforita, durante la primera mitad del siglo pasado, por la sociedad RIOTINTO MINERA S.A. En fechas recientes PLACONSA ha comprado las propiedades de RIOTINTO, en las que se incluyen los terrenos, edificaciones e instalaciones, derechos mineros, y concesión de explotación de sus aguas subterráneas. Esta última fue en principio titularidad de RIOTINTO, y posteriormente de la Sociedad de Aguas de Cáceres, filial de la anterior y encargada de la explotación de las aguas subterráneas. Esta sociedad se ocupó pues del abastecimiento a la población de Cáceres, hasta el abandono de la actividad extractora minera.

A partir de este momento el Exmo. Ayuntamiento de Cáceres gestionó la explotación de las aguas del Calerizo, abasteciendo de forma continua las poblaciones de Valdesalor y el Campamento Militar de Santa Ana; y esporádicamente la de Cáceres capital. Durante este último tiempo el aprovechamiento llevaba consigo el pago de un canon por volumen de agua extraído, de acuerdo con contrato suscrito entre RIOTINTO MINERA (propietaria del recurso), y el Exmo. Ayuntamiento (usuario).

Interesa conocer, por un lado, la capacidad de agua extraíble como media anual, sin llegar a la sobreexplotación del acuífero (recurso extraíble anual); y por otro, la capacidad máxima de extracción (reservas totales).

El recurso extraíble anual representa el volumen máximo de agua extraíble, como media interanual, sin incidir de forma negativa en el régimen de funcionamiento del acuífero. Las reservas totales son un volumen de agua que se puede extraer desde la captación, provocando una sobreexplotación del acuífero. El aprovechamiento de estas reservas sólo se puede plantear bajo condiciones de extrema gravedad en la disponibilidad de agua para el abastecimiento de la población.

El fenómeno de sobreexplotación generado en tal caso se debe volver a su posición original tan pronto como se disponga de fuentes de abastecimiento alternativas. El mecanismo para conseguirlo sería la ausencia de extracciones durante un tiempo determinado (hasta que los niveles freáticos volviesen a su posición de origen en base a la cantidad de agua infiltrada); o la recarga artificial del acuífero, hasta conseguir la recuperación del mismo.

Para alcanzar los objetivos planteados se ha partido de los datos de una serie de estudios hidrogeológicos realizados previamente, entre los que son de destacar los enumerados en la bibliografía. Una vez elaborados estos datos, se ha realizado un análisis de la piezometría del acuífero en el momento actual y el cálculo de los parámetros hidrológicos, en base a las características de las captaciones (pozos mineros). Se ha realizado también un muestreo y analítica de las aguas procedentes de las labores mineras, para conocer su caracterización química y bacteriológica de cara al abastecimiento humano.


2. CARACTERÍSTICAS GEOLÓGICAS E HIDROGEOLÓGICAS DEL ACUÍFERO DE “EL CALERIZO”.

El acuífero de “El Calerizo” ocupa el núcleo de la estructura geológica que describe el Sinclinal de Cáceres (Fig. 1). Las labores mineras de RIOTINTO se ubican en el sector oriental del flanco Suroeste del sinclinal, entre la población de Aldea Moret y el pozo de Mina Esmeralda; y alcanza una profundidad máxima de 160 m., en el pozo maestro de Mina Abundancia.

Esquema simplificado de sinclinal del Calerizo de Cáceres


La estructura de plegamiento es de edad tardihercínica (300 millones de años), y tiene varias decenas de kilómetros cuadrados de extensión, y más de 1 km. de profundidad. Afecta a una serie de sedimentos marinos, cuyas edades abarcan desde el Precámbrico Superior (600 M.A.), hasta el Carbonífero Inferior (325 M.A.). La distribución de materiales y la estructura del sinclinal, se pueden observar en la figura 1.

2.1. Estratigrafía

. El llamado "complejo esquisto-grauváquico" es una sucesión de rocas metamórficas (pizarras o esquistos, y grauvacas, en sentido amplio), derivadas de la transformación de una potente serie de sedimentos marinos de naturaleza detrítica (arcillas ,areniscas, y localmente conglomerados).

Estos materiales se depositaron en capas alternantes, con espesores de orden decimétrico a métrico. El espesor total de la sucesión es difícil de establecer ya que se encuentra muy deformada (plegamiento y fracturación); no obstante debe ser de, al menos, 1 kilómetro.

Representan los primeros materiales depositados en la cuenca marina que se desarrolló durante el Paleozoico en este sector de la corteza (Zona Centro Ibérica); y son de edad Precámbrico Superior - comienzos del Cámbrico (550-700 millones de años).

• Cuarcita Armoricana. Es un paquete de unos 100 m. de espesor, formado por rocas silíceas cristalinas (cuarcitas), que intercalan niveles pizarrosos. Son el resultado de la transformación metamórfica de sedimentos marinos costeros, formados en un 95% por arenas con algunas intercalaciones de arcillas.

Pizarras, cuarcitas y areniscas. Es un paquete pizarroso de unos 120 m. de espesor, con intercalaciones de bancos silíceos de algunos metros de potencia máxima. En origen eran sedimentos marinos de profundidad media, formados por arcillas, con intercalaciones de arenas. La edad del depósito es Ordovícico Inferior (435-420 M.A.).

• Cuarcita de Criadero. Es un paquete de materiales de la misma litología y origen que la Armoricana, con un espesor medio del orden de 50-60 m. La edad del depósito es Silúrico Inferior (435-420 M.A.).

• Pizarras, cuarcitas y areniscas. Son materiales iguales a los descritos dos epígrafes más arriba, en cuanto a litología y origen. Tienen un espesor del orden de 300-350 m., y edad Silúrico-Devónico (420-470 M.A.).

• Pizarras y rocas volcánicas. Es un paquete de sedimentos marinos profundos (arcillosos), que intercalan niveles de cenizas volcánicas (tufitas), depositadas en el mismo medio marino. El conjunto tiene un espesor de unos 300 m. y es de edad Carbonífero Inferior (345-335 M.A.).

Todos los materiales descritos hasta aquí forman la serie inferior sobre la que se ubica el acuífero; y, aunque algunos niveles pueden tener un comportamiento local permeable, constituyen en conjunto un paquete impermeable que sella el acuífero por su muro.

• Calizas y dolomías. Se trata de un paquete de sedimentos marinos de naturaleza carbonatada (carbonato cálcico y magnésico), depositados en una plataforma somera. Tiene un espesor superior a 200 m., y son de edad Carbonífero Inferior (depositados sobre los anteriores) (335-330 M.A.). Estos materiales se encuentran fuertemente carstificados (afectados por procesos de disolución de aguas pluviales, y de la circulación de la fracción de éstas que se infiltra). Constituyen el acuífero del Calerizo de Cáceres.

Los procesos anteriores dan lugar a una morfología típica, tanto en el modelado de superficie (formas de absorción), como de formas subterráneas (formas de circulación y drenaje).

• Pizarras. Son un paquete de sedimentos de grano fino (arcillas en origen), depositados en un medio marino profundo. El espesor total de la unidad es algo superior a un centenar de metros.

Se sitúan concordantes sobre las calizas, y constituyen el último registro deposicional de la cuenca paleozoica en el sector. El depósito es de edad Carbonífero Inferior (la parte más alta del mismo) (320-330 M.A.). Son materiales semipermeables que conforman el nivel de sellado de techo del acuífero.

• Aluviales, coluviones y piedemontes. Se trata de los depósitos actuales producidos por la red de drenaje: aluviales en los fondos del valle; coluviones en laderas de pequeña pendiente; y piedemontes en las faldas de relieves cuarcíticos.

La litología es siempre de aglomerados sin cementar, permeables, formados por cantos predominantemente de cuarcita; con matriz arcillo arenosa: Forman una película de espesor, por lo general, inferior a un metro.

2.2. Estructura

Como se indicó al comienzo del capítulo, en el área de estudio los materiales descritos conforman una estructura sinclinal, conocida como el Sinclinal de Cáceres. Se trata de una estructura de plegamiento de varias decenas de kilómetros cuadrados de extensión, y profundidad superior a 1 km. La dirección del pliegue es N 130-140± E, y su eje está alabeado, de forma que sale a superficie por el Noroeste y el Sureste.

La forma resultante de la estructura anterior es la de un “fondo de saco” de contorno irregular, en el que cada uno de los materiales descritos se sitúan en capas concéntricas, del mismo modo que las capas de una cebolla (media en este caso): En el núcleo de la estructura se sitúan los materiales más recientes (pizarras superiores del Carbonífero Inferior); y hacia la zona externa se van sucediendo capas por orden cronológico. La capa más exterior la constituyen los materiales más antiguos (Complejo esquisto-grauváquico).

Aparte de la propia estructura del pliegue, los materiales están afectados por una serie de fallas, originadas en las misma etapa deformacional (Orogenia Hercínica - sobre 300 M.A. -). Estas fracturas ocasionan complicaciones estructurales puntuales, como los cierres del pliegue en sus extremos Noroeste y Sureste; o la laminación del paquete de calizas en el flanco Sur de la estructura, entre el pozo de Mina Esmeralda y el Manantial de Fuente Arrópez.

2.3. Características hidrogeológicas

Los materiales acuíferos (calizas y dolomías del Carbonífero Inferior) constituyen la primera capa de la figurada cebolla, situándose en torno al núcleo central pizarroso. El contorno en superficie de estos materiales es el que se puede observar en la cartografía de la figura 1.

Estos materiales tienen una permeabilidad primaria ligada a discontinuidades (estratificación y fracturas), que se ve desarrollada por procesos cársticos (disolución de la roca caliza por el paso del agua infiltrada). El resultado de los procesos cársticos es un desarrollo progresivo de la porosidad de las rocas, que las convierten en un acuífero.

El acuífero es un depósito subterráneo de agua, formado por las capas calcáreas. Su forma es, por tanto, la de éstas; con contorno irregular de 14 Km2 de extensión superficial, y más de 1 km. de profundidad. La recarga del acuífero se produce a expensas de una fracción del agua de lluvia, que se infiltra en el terreno por las discontinuidades.

El almacén lo forman todos los poros, fracturas y canales, de los materiales calcáreos; y representa un volumen de agua muy considerable. Desde el momento de la formación de la estructura (hace unos 300 M.A.) una porción de las aguas de lluvia llega hasta el depósito del acuífero. A pesar de su envergadura, en un periodo corto de tiempo el depósito se colmata. A partir de este momento el funcionamiento es el siguiente: la fracción de agua infiltrada en cada precipitación discurre por las discontinuidades de las rocas, hasta alcanzar la superficie del nivel anegado (nivel freático). Llegadas a este nivel las aguas circulan hacia el punto de más baja cota en que los materiales tocan la superficie del terreno; por el que vuelven a salir a superficie a través de un manantial.

La Rivera del Marco de aguas permanentes

En el caso del Calerizo este punto es el manantial que origina la Rivera del Marco; que es el punto de drenaje natural del acuífero, en el contacto de las calizas con los materiales impermeables (pizarras) situados por debajo de ellas, esta cota es 430 m., siendo el punto de menor cota de todo el contorno del contacto calizas-pizarras.

En el régimen de funcionamiento natural del acuífero el nivel freático nunca desciende por debajo de esta cota 430, en la que se ubica el rebosadero. La cota del nivel freático asciende suavemente al alejarse del manantial; de forma que el nivel describe un plano inclinado con una pendiente media en torno al 0,4%.

En momentos de fuertes lluvias el manantial de drenaje arroja un caudal elevado; mientras que en épocas secas el caudal se reduce al volumen de agua infiltrado en las últimas lluvias y que ha seguido un camino más tortuoso, y por tanto más lento, hasta llegar al nivel freático.

Las velocidades de circulación de las aguas infiltradas a través del medio permeable por el que se recarga el acuífero (el volumen de rocas por encima del nivel freático), puede ser muy lenta (de orden inferior a 1 m./ día), lo que permite que durante todo el año haya caudal en el manantial de drenaje.

Los cauces de infiltración y circulación de las aguas son fijos y determinados. Con el paso del tiempo estos cauces son cada vez de mayor volumen, debido a las disolución de las rocas calizas por el agua circulante.

En el entorno del plano definido por el nivel freático es donde existe una circulación máxima de agua, y donde la porosidad del macizo es mayor. Dentro de este plano la circulación máxima se produce en la zona próxima al manantial de drenaje, que es donde se reúnen todas las aguas infiltradas. En base a ello en el entorno de este plano, y con preferencia en las cercanías del desagüe, es donde mayor incidencia tienen los procesos cársticos.

Una consecuencia inmediata de lo anterior es la abundancia de cuevas existentes en las proximidades del manantial de El Marco (Cueva de Maltravieso, Cueva del Conejar y el incontable número de cavidades que ocasionan en esta zona hundimientos con problemas en las cimentaciones y apoyos).

En las condiciones naturales descritas el agua que sale anualmente por el manantial de desagüe de El Marco es igual al volumen de agua infiltrada anualmente en todo el acuífero.

Este funcionamiento natural resulta alterado por la intervención humana. Básicamente por los bombeos de extracción de agua para el abastecimiento de la ciudad y del Club de Golf.

Sobre el conjunto del acuífero existen abundantes captaciones, aunque por el volumen de extracción hay dos que son con diferencia las de mayor envergadura. Se trata de los pozos de El Marco y del pozo y la galería de desagüe de Mina Esmeralda, a una cota aproximada de 430 m.

En el momento en que se abrió esta galería de desagüe se distorsionó el sistema de funcionamiento natural del acuífero. El nivel freático que había descrito hasta entonces un plano inclinado, con su punto más bajo en el manantial de El Marco, se transformó en una superficie con doble inclinación: hacia la galería en el entorno próximo a ella y hacia El Marco en el resto del acuífero.

Por suerte los condicionantes topográficos impidieron que se pudiese situar el desagüe a menor cota, ya que si se hubiese podido hacer a una cota inferior a 430 m., se habría cambiado por completo el sistema de funcionamiento. El plano que describe el nivel freático habría cambiado su inclinación hacia la galería; y si la cota hubiese sido suficientemente inferior a 430 m., habría dejado seco el Manantial de El Marco (toda el agua del acuífero drenaría entonces por la galería).

Aparte de la variación del sistema de funcionamiento ocasionada por la galería, ha habido otro cambio posterior, debido a los bombeos desde los pozos de El Marco y desde el Pozo Maestro de Mina Esmeralda. La consecuencia de estos bombeos ha sido crear una depresión adicional en el nivel freático puntual; que ha originado una depresión general en toda la superficie freática del acuífero.

Al situarse los puntos de extracción muy próximos a los dos puntos de desagüe anteriores, la forma de la superficie freática ha sido muy similar a la previa, sólo que con cotas inferiores. Una consecuencia de esta depresión, aumentada por la sequía de los últimos años, es el llegar a secar los manantiales de desagüe originales.

El análisis piezométrico muestra la existencia de un único acuífero. La presencia de una divisoria hidrogeológica es el resultado de la existencia de dos puntos de drenaje.

En la figura 2 se presenta un mapa de isopiezas del acuífero, en Mayo de 1.994. Se ha realizado en base a la medición del nivel freático en varios puntos. La divisoria hidrogeológica actual (1994) se sitúa al Norte de las establecidas en estudios previos (SGOPU, 1.970; y A. Jorquera, 1.992).

Esta divisoria hidrogeológica es un nivel dinámico que, además de depender de la situación de los puntos de drenaje, depende del volumen de extracción de cada uno. Un aumento en el caudal bombeado desde El Marco, provoca un desplazamiento de la divisoria hacia el pozo de Mina Esmeralda; y viceversa.

Respecto a la establecida en 1.992, la del estudio del SGOPU (1970) muestra un desplazamiento hacia el Norte, debido a que en aquel momento la extracción desde las minas se realizaba desde el pozo de Mina Abundancia, situado más al Norte que el de Mina Esmeralda. La diferente situación de las divisorias en 1.992 y 1.994 responde a un aumento de las extracciones desde el área de Mina Esmeralda: puesta en funcionamiento de los sondeos de abastecimiento del Club de Golf NORBA.

El hecho de que el nivel piezométrico presente siempre una divisoria hidrogeológica con pendiente hacia los dos puntos de drenaje; y los desplazamientos que se producen en tal divisoria, en función de las condiciones de extracción; son pruebas evidentes de que existe un único acuífero, con un sistema hidrológico único para todo el conjunto. Esto implica una capacidad de regulación del acuífero desde una única captación, situada en cualquier punto de sus afloramientos.

Sin duda, la captación más idónea para llevar a cabo esta regulación es la de las labores mineras de Aldea Moret. Por un lado porque es la captación que alcanza mayor profundidad, por situarse alejada del punto de drenaje natural (manantial de El Marco) con lo que la influencia que ejerce la depresión del nivel freático en el funcionamiento del manantial es mínima. En esta situación se podría bombear todo el recurso anual, sin implicar una sequía continuada del manantial; con lo que aminoraría el negativo impacto ecológico de la actual situación de extracciones.

El volumen máximo de agua extraíble al acuífero es el volumen medio de recarga interanual. Funcionando en estas condiciones, durante la época seca se produce una depresión del nivel freático, a consecuencia de que los bombeos son superiores a la recarga.

Al comenzar las lluvias el volumen de recarga es superior al de extracción, y el nivel freático comienza a recuperarse. Si se conoce con exactitud el volumen de recarga anual, y se extrae exactamente esa cantidad de agua, al final del periodo de lluvias se consigue una recuperación del nivel freático hasta la cota de las surgencias de drenaje. La situación idónea sería conseguir que el nivel se recuperase hasta esta cota, sin que llegase a haber drenaje por los manantiales. En este caso se aprovecharían íntegramente los recursos del acuífero.

Si la extracción de agua es superior a la recarga anual, al final de cada época de lluvias el nivel freático se recuperaría sólo hasta un poco por debajo del de los puntos de drenaje. Si este régimen se mantiene durante tiempo, se provoca una falta de recuperación cada año mayor; y se llega a la larga a una depresión del nivel hasta la cota en la que se sitúan las bombas de extracción. Este régimen provoca una “explotación minera” del agua, que acaba por consumir el acuífero (situación de sobreexplotación).

En el caso de que el agua extraída sea menor del volumen de recarga anual, se alcanzará la recuperación del nivel freático hasta la cota de las surgencias antes de terminar el periodo de lluvias. A partir de este momento comenzará a drenarse aguas por los manantiales. El volumen de agua drenado por ellos será la diferencia entre la recarga anual y el agua bombeada.

3. BALANCE HIDROLÓGICO

El balance hidrológico de un acuífero es una estimación de los volúmenes de agua circulantes en él y su entorno. En ausencia de cauces fluviales que atraviesen los materiales acuíferos, y de transvases artificiales de agua (que es el caso de “El Calerizo”), toda el agua del entorno proviene de lluvia. Vamos a partir de estas aguas pluviales para establecer esquemáticamente las partidas del balance.

Una fracción de agua de lluvia pasa de nuevo, directamente a la atmósfera, mediante evaporación (directa de las gotas de lluvia, de los encharcamientos y cauces superficiales, y del suelo por capilaridad). Otra fracción es almacenada en el suelo hasta saturarlo. Una parte de este agua es devuelta a la atmósfera por transpiración a través de las plantas. El resto puede seguir dos caminos: infiltrarse hasta un acuífero subterráneo o formar parte de escorrentía superficial, hasta llegar al mar.

En la siguiente ecuación se relacionan estas partidas:

P = Etp + Ll.u.

Donde P es la precipitación, Etp la evapotranspiración y Ll.u. la lluvia útil, que comprende la escorrentía y la infiltración.

El valor de la evapotranspiración es el más difícil de calcular entre los componentes de la ecuación. Dentro de esta variable se contempla tanto el agua evaporada, como la transpirada a la atmósfera por las plantas.

3.1. Recarga

El método más preciso y más frecuentemente usado para calcular esta variable es el balance de Thornthwaite, que se basa en el establecimiento teórico de la Evapotranspiración potencial.

A continuación, aplicando un balance en el que se tiene en cuenta la disponibilidad de agua en el suelo en cada mes, se calcula la Evapotranspiración real. La diferencia entre la pluviometría y la evapotranspiración real es la lluvia útil.

El concepto de lluvia útil comprende el agua procedente de lluvia que pasa a formar parte de escorrentía superficial (ríos y arroyos); y la que se convierte en escorrentía subterránea mediante infiltración, y pasa a alimentar acuíferos.

Los cálculos realizados para el balance de Thorntwaite consideran dos tipos de rocas que ceden agua al acuífero -calizas y pizarras del núcleo-, y dos capacidades de retención de agua en el suelo para cada una. Como conclusión se puede establecer que la lluvia útil sobre los materiales acuíferos (calizas) es de 181,32 mm. (para una reserva útil del suelo de 10 mm.); y de 166,32 mm. (para una reserva de 25 mm.). Utilizando como base de cálculo la media de estos dos valores se obtiene una Lluvia útil de 173,82 mm.

En el caso de las pizarras del núcleo de la estructura, que también aportan agua al acuífero, los valores de lluvia útil obtenidos son de 141,32 mm. y 91,32 mm.; para reservas del suelo respectivas de 50 y 100 mm. El valor medio de lluvia útil obtenido es de 116,32 mm.

Las calizas que forman el acuífero son materiales con una elevadísima capacidad de infiltración, que se pone de manifiesto por la presencia de estructuras endorreicas, y por la ausencia de una red de drenaje superficial. En base a ello se puede considerar que el volumen total de lluvia útil se infiltra, y supone por tanto un volumen de recarga del acuífero.

Para las pizarras del núcleo de la estructura se puede estimar que el 50% de la lluvia útil sea agua de infiltración. Esta suposición será por defecto en el caso que nos interesa de que pudiera llegarse a una sobreexplotación del acuífero.

Teniendo en cuenta los datos anteriores, y la superficie ocupada por cada uno de los dos materiales (14,2 km2 para las calizas y 10, 5 km2 para las pizarras), el volumen de recarga media anual del acuífero es de 3 Hm3 (2,47 procedentes de las calizas y 0,61 de las pizarras). Lo que equivale a una alimentación continua de 95 litros por segundo.

Como se ha indicado en la discusión previa el sistema de explotación del acuífero para aprovechar al máximo sus recursos, y no incurrir en sobreexplotación, es el de extraer anualmente una cantidad de agua igual a la de la recarga media interanual (3 Hm3).

3.2. Descarga

En condiciones naturales la descarga de un acuífero se produce por vertido a través de los manantiales de drenaje. En el caso de El Calerizo, el manantial de drenaje principal es el de la Charca del Marco o Fuente del Rey, que da origen al nacimiento de la Rivera del Marco, al que hay que sumar una pequeña cantidad de descarga por otros manantiales periféricos (Manantial de Santa Ana, Manantial de la Alberca y el de Fuente Arropez).

Fuente de la Charca de El Marco, rebosadero natural del acuífero cárstico de El Calerizo

Este régimen de descarga anual dejó de funcionar en el momento en el que se comenzó a extraer agua del acuífero de forma artificial (en un principio para desagüe de las labores mineras, y después para abastecimiento de la población de Cáceres). En el momento actual toda la descarga se produce a través de captaciones de aguas subterráneas. La mayor parte de la misma desde las extracciones de Mina Esmeralda (para el abastecimiento de Valdesalor y el campamento militar); desde los pozos de El Marco (abastecimiento de Cáceres) y desde los sondeos del Club de Golf Norba (para riego y abastecimiento de sus instalaciones).

El resto de captaciones de aguas subterráneas, tienen extracciones reducidas, que se pueden estimar en conjunto en torno a 5-10 litros/seg (0,15 a 0,30 Hm3 anuales).

A partir de los años 1.991-92 se produjo una sobreexplotación del acuífero, que indujo una depresión del nivel freático del orden de 10 m. Esta depresión ha tenido como consecuencia la desaparición del agua en todos los manantiales de drenaje periféricos, que se mantienen secos desde entonces.

La extracción de agua desde los sondeos del Club de Golf, desde que comenzaron su actividad en Octubre de 1.992, arroja un caudal total anual de 0,25 hm3, o un caudal continuo en torno a 8 litros/seg.

Los datos de extracciones desde el pozo de Mina Esmeralda y los de El Marco, situados en la cerca de San Jorge, sólo son conocidos por el Servicio Municipal de Aguas de Cáceres.

El único dato facilitado ha sido un volumen medio diario de extracción, comunicado de forma verbal. Según éste, los bombeos desde Mina Esmeralda son del orden de 800 m3 diarios, y desde el Pozo de El Marco de 3.200 m3 diarios. Lo que supone un total diario de extracción de 4.000 m3., que equivale a un volumen anual del orden de 1,5 Hm3 (caudal continuo en torno a 50 litros/seg).

Aparte de la irregularidad en el régimen de extracciones (mayor en verano), que no se puede tener en cuenta en el dato anterior; los valores facilitados parece que pecan por defecto con respecto a los reales. Por otra parte, las extracciones según estos datos no cuadran con el balance hidrológico realizado ni con los valores de descargas del acuífero establecidos en estudios previos.

Durante los años 1.946 y 47, cuando el acuífero funcionaba en gran medida de forma natural, el Manantial de El Marco fue aforado por parte del MOPU, estableciéndose un caudal medio de descarga de 60 litros/seg. En estas fechas aparte de las descargas de El Marco, brotaban el resto de manantiales periféricos, con un caudal global comprendido entre 10 y 15 litros/seg.

A estos drenajes hay que sumar las labores de achique de agua en las explotaciones mineras que, suponen una media de extracción de un caudal continuo de 20 litros/seg. El total de drenajes, por lo tanto, para los años 46-47, es de una media de 95 litros/seg.; que cuadra con los datos del balance e indica el carácter conservador de los facilitados por el Servicio Municipal de Aguas.

En fechas más recientes, las estimaciones de descargas contempladas en los estudios del SGOP, INGEMISA y de abastecimientos del Club de Golf, cuadran también con caudales medios en torno a 90 litros /seg.

Como resumen hay que establecer que las descargas del acuífero se pueden estimar en torno a 3 Hm3. anuales (0,55 entre el abastecimiento del Club de Golf y resto de captaciones; y 2,9 estimados teóricamente para los bombeos municipales de abastecimiento a población).

3.3. Régimen de funcionamiento del acuífero

Durante el periodo de Octubre 92 a Marzo 94, se ha realizado un seguimiento mensual de piezometrías del acuífero, dentro del Programa de Vigilancia ambiental del Proyecto del Club de Golf NORBA. La investigación se ha hecho a instancias de la Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura, y de la Comisión de Urbanismo de Extremadura; con objeto de determinar el grado de explotación del acuífero, y la influencia de las captaciones del Club de Golf. El control piezométrico se ha efectuado en los pozos de El Marco y Mina Esmeralda, y se han contemplado también los datos de pluviometría media mensual del Observatorio Meteorológico de Cáceres.

La evolución de niveles piezométricos guarda una estrecha relación con la distribución de pluviometrías, situándose los máximos y mínimos desplazados entre uno y dos meses, respecto a las precipitaciones. Esto implica que la mayor parte de agua infiltrada tarda un tiempo de 1 a 2 meses en llegar al reservorio (tiempo de respuesta al aguacero).

En el caso de la fuente de la Charca de El Marco, el tiempo de respuesta al aguacero es menor (un mes), y la evolución de piezometrías es una función bastante lineal (ausencia de máximos y mínimos importantes), excluyendo el mínimo de Diciembre de 1.992, que debe responder a un sobrebombeo. la evolución general durante el tiempo de observación muestra una recuperación de niveles freáticos, que implica ausencia de sobreexplotación (situación de recarga del acuífero, con extracciones medias anuales en torno a 2 Hm3.).

La evolución de niveles en el pozo de Mina Esmeralda tiene un trazado más irregular, que responde a la variación en el régimen de extracciones: el mínimo acusado entre Septiembre y noviembre de 1.993 correspondió con un aumento de los bombeos durante el verano, y con la actividad de los sondeos de abastecimiento al Club de Golf, máximo en Julio - Agosto - Septiembre, con unos 50.000 m3 de caudal medio mensual extraído.

En este punto del acuífero la respuesta al aguacero es del orden de dos meses, y la evolución de niveles muestra una situación de ligera sobreexplotación durante el tiempo de observación. Esta ligera sobreexplotación (del orden de 1 m. entre Marzo del 93 y 94) se debe, en parte, a la escasez de precipitaciones durante 1.993, con un total anual de 449,7 mm., cuando la media interanual es de 515,32 mm. De hecho la mayor explotación del acuífero (verano de 1.993), produce un mínimo acusado en Noviembre de ese año, que se recupera totalmente con la recarga de las lluvias de otoño.

En base a lo anterior, se puede concluir que la extracción de agua desde el pozo de Mina Esmeralda (estimada en 0,8 Hm3.: 0,55 para el abastecimiento de población y 0,25 durante el verano para el Club de Golf), no produce sobreexplotación de este sector del acuífero en un año medio de régimen de lluvias. Para el conjunto del acuífero en el periodo de observación, no ha existido sobreexplotación, sino una recarga que ha permitido recuperar los niveles piezométricos en algo más de 1 m.

3.4. Capacidad de extracción media desde el pozo de Mina Esmeralda

Las capacidades de extracción son diferentes según consideremos la explotación de “Recurso Renovable”, o de “Reservas Totales”. Por otra parte, en el caso del recurso renovable, hay que considerar dos situaciones posibles: extracción exclusiva desde el pozo minero o conservando los volúmenes de bombeo actual desde los pozos de El Marco y las captaciones del Club de Golf.

3.4.1. Recurso Renovable.

Es la cantidad de agua que se puede extraer sin producir una sobreexplotación del acuífero, es decir, permitiendo la recuperación del nivel freático en un lapso de tiempo de una año.

Para el periodo de tiempo en que se ha llevado un control del acuífero (Octubre del 92 a Marzo del 94), la situación general ha sido de ligera recarga (ausencia de sobreexplotación); por lo que los caudales bombeados son los adecuados para el aprovechamiento del recurso renovable.

Conservando las extracciones desde los pozos de El Marco y del Club de Golf, el caudal de bombeo desde Mina Esmeralda está en torno a 0,55 Hm3 anuales (caudal continuo del orden de 18 litros/seg).

En el caso de extraer agua sólo desde el pozo minero, la capacidad de extracción sería la total del acuífero estimada en torno a 3 Hm3 anuales (caudal continuo del orden de 95 l/seg). Este sistema de explotación sería más racional que el actual ya que permitiría extraer el agua del punto del acuífero más alejado de focos de contaminación (área urbana de Cáceres), mantener escorrentía en el Manantial de El Marco (aminorando el impacto ecológico que se deriva de la ausencia de agua en el manantial) y eliminar los problemas geotécnicos de El Calerizo (hundimientos y asentamientos), ocasionados por la depresión del nivel freático en el entorno del manantial de drenaje.

3.4.2. Reservas Totales

Es la cantidad de agua que se puede extraer desde el pozo produciendo una sobreexplotación del acuífero (deprimiendo el nivel freático hasta el fondo de las labores mineras). La utilización de este recurso sólo se puede plantear ante una situación de extrema emergencia para el abastecimiento de la población de Cáceres, y la sobreexplotación ocasionada debe atajarse lo antes posible, mediante ausencia de extracciones hasta conseguir la recuperación de los niveles freáticos, o por recarga artificial.

Los datos de partida para establecer la capacidad de extracción son la profundidad máxima a que se puede situar la bomba, y las características hidráulicas de esta zona del acuífero. De acuerdo con los planos de labores del archivo minero de RIOTINTO, el pozo que alcanza mayor profundidad es el de Mina Abundancia. El plano de labores de esta mina, de fecha 1 de Enero de 1.940, muestra un pozo maestro de 135 m. de profundidad, con su fondo 5 m. por debajo del nivel 130. Continuando por este nivel y a escasos metros del pozo maestro hay un segundo pozo de reprofundización, que alcanza los 160 m. de profundidad. Por lo que hay que establecer la profundidad máxima de ubicación de las bombas a 160 m.; cota absoluta de 290 m.

Teniendo en cuenta la cota del nivel freático en el momento actual (419 m.) y la de máxima profundidad de instalación de bombas (290 m.), el espesor del acuífero anegado que se podría explotar desde estas labores es de 129 m.

El volumen de agua extraíble por metro de descenso del nivel freático, se puede establecer para el conjunto del acuífero, en base a los datos del periodo de seguimiento. Para extracciones anuales del orden de 3 Hm3 se ha producido una fluctuación media del nivel de 7,5 m. Hay que tener en cuenta que esta fluctuación se produce con alimentación continua por recarga de aguas pluviales, y en condiciones de extracción que no implican sobreexplotación. En condiciones de sobreexplotación para consumir las reservas totales hay que prescindir del efecto de la recarga, con lo que la extracción de 3 Hm3 implicaría un descenso de niveles en torno a 15 m.

Los datos del seguimiento controlado de piezometrías muestran un funcionamiento bastante homogéneo del acuífero, por lo que se puede considerar que el valor medio establecido (descensos de 15 m. para cada 3 Hm3 extraídos) es continuo para todo el tramo de acuífero explotable.

Partiendo del dato anterior (descenso de 15 m. para cada 3 Hm3 extraídos) y del espesor del acuífero explotable (129 m.), se deduce una capacidad de extracción de 26 Hm3. Esto sucedería en el caso de que se consiguiese deprimir el nivel freático hasta la cota del fondo del pozo en la totalidad del acuífero.

Se puede establecer que el volumen de acuífero explotable desde las labores mineras es de, aproximadamente, la mitad de su volumen total. Con ello, el dato establecido anteriormente de unas reservas totales de 26 Hm3, para un espesor de acuífero explotable de 129 m.; se convierte en una capacidad de extracción de reservas totales desde las labores mineras, del orden de 13 Hm3.

Teniendo en cuenta la población actual de Cáceres (84.319 habitantes, para la actualización de censo de 1 de Marzo de 1.991), y la asignación de dotación por habitante y día que establece el Plan Nacional de Abastecimientos y Saneamientos (400 litros); las reservas totales extraíbles desde las labores mineras (13 Hm3), permitirían el abastecimiento de la población durante un periodo de un año (dotación teórica de 12,4 Hm3).

Hay que hacer hincapié en que la utilización de estas reservas supondría una sobreexplotación del acuífero, cuya restauración (devolución de los niveles freáticos a su estado natural) requeriría de un periodo sin extracciones del orden mínimo de 4 años.

4. CALIDAD DE LAS AGUAS

Desde el punto de vista de composición química, se trata de un agua de facies bicarbonatada cálcico-magnésica, de mineralización media y apropiada para el consumo humano, aunque algunos análisis realizados recientemente presentan un elevado porcentaje de Nitritos.

Desde el punto de vista bacteriológico, las aguas presentan una elevadísima concentración de coliformes (tanto totales como fecales) que las convierten en aguas impotables de acuerdo con el R.D. 1.423/1.982, de 18 de Junio (Presidencia), por lo que se aprueba la reglamentación técnica sanitaria para el abastecimiento y control de calidad de las aguas potables de consumo público.

La contaminación bacteriológica se puede corregir mediante adición de cloro, y transformar el agua en apta para consumo; no obstante, esta fuerte contaminación indica un contacto de las aguas con los colectores de aguas fecales de la población de Cáceres. Este contacto entre aguas de abastecimiento y residuales puede provocar contaminación de tipo químico (Nitritos) que son más difíciles de corregir, y en casos imposible. Con lo que existe un fuerte riesgo de contaminar irreversiblemente unas reservas de aguas que son básicas para el abastecimiento de Cáceres en épocas de sequías.

Aparte del contacto con las redes de saneamiento, el acuífero de El Calerizo es muy vulnerable a la contaminación por vertidos en su superficie (vertederos incontrolados, colectores de aguas fecales, quema de neumáticos, etc.), que podrían también llegar a inutilizar el recurso. En base a ello se hace prioritaria la toma de medidas oportunas para la defensa del acuífero, que en el momento actual se encuentra en grave peligro de convertirse en inaprovechable para el consumo.


BIBLIOGRAFIA:

. SERVICIO GEOLÓGICO DE OBRAS PÚBLICAS, (1.970). “Estudio Hidrogeológico del Calerizo de Cáceres”.

. INSTITUTO GEOLÓGICO Y MINERO DE ESPAÑA, (1.980). “Hoja nº 704, CÁCERES, del Mapa Geológico Nacional de España, Serie MAGNA, a escala 1: 50.000”.

. CONSEJERÍA DE INDUSTRIA,(1.990). “Estudio geológico-geotécnico y de riesgos en El Calerizo de Cáceres”. INGEMISA. Ayuntamiento de Cáceres.

. GIL MONTES, J. (1989). “Informe Hidrogeológico de la finca Cuarto Roble. Proyecto para la instalación del campo Norba Club de Golf (Cáceres)”.

. JORQUERA DE GUINDOS, A. (1.992-1.994). “Programa de vigilancia ambiental en el Club de Golf Norba (Cáceres). Fase I: Estudio Hidrológico del acuífero de El Calerizo; y Fase II, Control piezométrico y análisis de recargas y descargas durante un periodo de 16 meses”. Comisión de Urbanismo de Extremadura, Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura,Mérida.


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PROTECCION Y EXPLOTACION RACIONAL DEL ACUIFERO DE "EL CALERIZO" DE CÁCERES

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INTRODUCCIÓN


El Calerizo de Cáceres, con una extensión de unos 14 Kms2, constituye uno de los acuíferos calcáreos de mayor entidad de Extremadura que merece ser preservado para el abastecimiento de la ciudad.

La zona que ocupa este "embalse subterráneo" se encuentra totalmente desprotegida y amenazada por factores de perturbación antrópica que inciden tanto en la calidad de sus aguas como en el riesgo de sobreexplotación que sufre durante los periodos de sequía.

Se hace necesario, antes de que el grado de deterioro sea irreversible, establecer para este acuífero cárstico un régimen de protección preventiva y de explotación racional de sus reservas hídricas.


I. Protección del acuífero subterráneo

Cualquier actuación sobre El Calerizo tendrá en cuenta tres áreas distintas relacionadas con el funcionamiento del acuífero, separadas por divisorias hidrogeológicas:

1.- Área urbana, comprende la zona del acuífero sobre la cual se ha construido gran parte de la ciudad moderna de Cáceres y es susceptible de futuras edificaciones: Espíritu Santo, Charca Musia, El Garrucho, Moctezuma, Los Fratres, Cabeza Rubia, Nuevo Cáceres y Avenida de la Hispanidad.
Se controlarán en este área las nuevas extracciones de agua realizadas por particulares que incidan, tanto en la sobreexplotación del acuífero como en su contaminación, mediante vertidos no autorizados sobre las reservas destinadas al consumo público. Siendo éste el caso de algunas gasolineras e industrias que con sus pozos de sondeo extraen agua para el lavado de coches y letrinas, devolviéndolas al acuífero contaminadas y sin haber satisfecho al Ayuntamiento cantidad alguna por el suministro.

La protección sanitaria y ecológica de este área es difícil de controlar, debido a la gran extensión del casco urbano, no obstante, se evitarán los vertidos de aguas residuales (domésticas e industriales) que se producen de forma directa en el subsuelo procedentes de las barriadas con fugas en los colectores de saneamiento y de los "pozos negros". Así mismo, se prohibirán los vertederos clandestinos de basuras y de escombros, los desguaces de vehículos y todos aquellos depósitos de residuos sólidos que proporcionen materia orgánica, nitritos e hidrocarburos a las aguas subterráneas.

No hay razones para limitar la edificación prevista en el Plan de Ordenación Urbana en este área, siempre y cuando sea de baja densidad, con viviendas unifamiliares rodeadas de jardín, amplias zonas verdes que permitan la infiltración de las aguas de lluvia y una red de colectores estancos o impermeables.

El aprovechamiento hidrológico de esta zona, con un caudal medio de 90 l/seg. en los pozos de El Marco, podría ser destinado, mediante un sistema "dual" de tuberías, a usos industriales (lavados, servicios, etc...) y municipales (riegos de calles, de parques y jardines), y para riegos agrícolas de las huertas de la Ribera del Marco.

2.- Área inalterada situada en el extremo sureste del Calerizo, y separada por divisorias hidrogeológicas de las otras áreas. Sobre ella no existen edificaciones, encontrándose su ecosistema en estado natural, sin graves alteraciones paisajistas y por tanto sus aguas subterráneas aún no debieran estar contaminadas por vertidos urbanos: Comprende las fincas de La Alberca, La Alberquilla, Lagartera, Arropez y El Pradillo.

La protección de este área virgen comprendería tanto el aspecto sanitario como el de su explotación incontrolada. Nuevas captaciones en este área no explotada podrían proporcionar al Ayuntamiento de Cáceres caudales de importancia en épocas de sequía que completaran la falta de otros recursos hídricos.

La protección ecológica del entorno afectaría al vertido y depósito de basuras a lo largo de la carretera de Miajadas, quema de neumáticos y carboneras, así como los "pozos negros" de aguas residuales de los chalets y gasolineras.

3.- Área de las Minas, situada entre el cerro de Cabezarrubia y el Campamento Militar de Santa Ana, y comprende el subsuelo de Aldea Moret, el nuevo ferial, mina Esmeralda, parte del Club de Golf y todo el Campamento.

Esta zona semiurbanizada se explota en los pozos de la mina Esmeralda (10 l/seg.) para abastecer al Campamento y a la localidad de Valdesalor, los pozos de riego del green del Club de Golf (20 l/seg.) y además existe una galería minera de desagüe que vierte 8 l/seg. al Arroyo del Alcor de Santa Ana, sin que sus aguas puedan ser aprovechadas.

Es una zona de las mas amenazadas por los vertidos de residuos que se producen en los pozos mineros y sus galerías, los cuales entran en contacto directo con las aguas subterráneas del acuífero. Por ello, se prohibirán los vertidos de productos industriales sólidos y líquidos (hidrocarburos) en los pozos de las minas abandonadas, quema de neumáticos en dichos pozos o en la superficie de las calizas. Se evitarán, así mismo los depósitos de basuras tanto en las canteras como en las excavaciones mineras conectadas directamente con El Calerizo.

II. Explotación racional del acuífero

Actualmente la recarga de este acuífero (2,9 Hm3/año) procede de la infiltración directa de las precipitaciones sobre los 14 Km2 de extensión de las calizas.

Su explotación debe tener en cuenta tanto las reservas como el funcionamiento hidrogeológico del mismo, con flujos subterráneos de sentidos variables según el área del acuífero que se trate.

La extracción de las aguas subterráneas de El Calerizo no debe realizarse con independencia de las aguas superficiales del Guadiloba y de otros recursos (reutilización de las aguas del Embalse de Alcántara).

Si el agua obtenida no tiene aceptación o no reúne las suficientes garantías para todo uso, se puede destinar a usos municipales tales como el riego urbano, de parques y jardines, campo de golf y otros usos recreativos, o también para usos industriales y agrícolas.

Para ello, se precisa de una red de abastecimiento duplicada (dual), la solución es viable y no debe descartarse cuando sean sustituidas las antiguas tuberías del abastecimiento urbano que tienen unas pérdidas del orden del 40% del suministro, o bien, en toda nueva urbanización que se proyecte y edifique en la ciudad.

III. Proyecto de recarga artificial subterránea

Debe estudiarse la viabilidad económica, calidad del agua utilizada en la recarga y su interés económico-social (mayor beneficio social posible con el mínimo coste).

Los objetivos principales de la recarga artificial de El Calerizo serían:

1. Permitir una mejor explotación del acuífero por aumento de sus reservas, en especial de cara a los estiajes y periodos de sequía.

2 . Restaurar el acuífero excesivamente explotado, prolongando su vida útil hasta que se disponga de nuevos recursos.

3 . Almacenar agua en grandes cantidades, sin utilizar la superficie del terreno y evitar pérdidas por evaporación.

4 . Depurar el agua que se recarga por estancia prolongada en el acuífero subterráneo.

5 . Diluir las aguas duras (bicarbonatadas) existentes en El Calerizo y mantener un adecuado balance de sales para usos domésticos.

6 . Reducir el hundimiento de los suelos por exceso de bombeos.

La recarga artificial del acuífero de El Calerizo podría realizarse con las aguas excedentes que alivie el embalse del río Guadiloba durante las épocas de fuertes precipitaciones.

Con el trazado de la red dual también podría estudiarse la posibilidad de la recarga con las aguas reutilizadas del Embalse de Alcántara sin depuración previa, siempre que las aguas tuvieran calidad suficiente.

Para realizar esta recarga hidrológica podría recurrirse a las profundas excavaciones realizadas en la cantera de Áridos Olleta, situada en la ladera de La Montaña, donde se crearía un gran lago artificial con las aguas procedentes de los vertidos de la presa del Guadiloba, las cuales lentamente se infiltrarían en El Calerizo aumentando sus reservas, tan necesarias para el abastecimiento de la ciudad de Cáceres durante los periodos de sequías extremas que de forma intermitente padecemos.

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GEOLOGíA DE "EL CALERIZO" DE CÁCERES

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1 . INTRODUCCIÓN


Al sur de la ciudad de Cáceres existe un paraje cuyo subsuelo está constituido por rocas calcáreas, de edad Carbonífero Inferior, de las que se extrae abundante agua y cal para la construcción desde la antigüedad. De fama y tradición eran los caleros cacereños, cuyo gremio vivía en una de las calles más típicas de la ciudad monumental recordada en el cancionero popular.

Los orígenes paleolíticos de la actual población cacereña están sin duda ligados a este afloramiento de rocas calizas y hoy podemos afirmar, que sin este recurso geológico no hubiera sido fundada en este solar, a mediados del siglo I antes de Cristo, la colonia Norba Caesarina, antecesora de la ciudad de Cáceres, Patrimonio de la Humanidad.

"El Calerizo" de Cáceres ha sido en varias épocas objeto de distintas explotaciones: mineras, hidrogeológicas y de rocas industriales, las cuales han condicionado en gran medida su estado actual de deterioro ecológico, con numerosos impactos ambientales. Recientemente, empieza a producirse otra explotación superpuesta a las anteriores: la del suelo urbano, con la problemática de riesgos asociados al karst.

Por todo ello, El Calerizo, reúne unas condiciones que le hacen especialmente interesante desde el punto de vista educativo, al constituirse en recurso didáctico de primer orden para la enseñanza de las Ciencias Naturales, Geología y Ciencias Medioambientales, sobre todo en lo que se refiere a las relaciones Ciencia-Tecnología-Sociedad.


2 . GEOLOGÍA GENERAL DE LA ZONA

El Sinclinal de Cáceres con las calizas en su núcleo (color azul claro)


2.1. LITOLOGÍA

El subsuelo de la ciudad de Cáceres y sus alrededores más inmediatos está constituido esencialmente por tres tipos litológicos diferentes: calizas, pizarras y cuarcitas, formando una estructura sinclinal aislada, discordante sobre los extensos afloramientos de pizarras y grauwacas precámbricas pertenecientes al gran anticlinorio centro-extremeño de la Zona Centroibérica del Macizo Ibérico.

Las rocas más antiguas corresponden a una monótona serie metamórfica que como componente del llamado complejo esquisto-grauwáquico (C.E.G.) se ha venido estableciendo en el Precámbrico Superior (Serie Anteordovícica). Se trata de un conjunto de pizarras oscuras con intercalaciones de areniscas y conglomerados entre otras rocas con abundantes variaciones laterales de facies.

Discordante sobre la serie anterior se encuentra la llamada "Serie Postordovícica", indicada por la presencia discontinua de un nivel de conglomerados basales. Sobre ellos y discordantes siempre aparecen un conjunto de cuarcitas blancas en bancos bien desarrollados y facies típicamente armoricana. Constituyen un nivel guía en toda la provincia debido al resalte topográfico que originan, dando lugar a las principales alineaciones del relieve apalachiano que caracteriza a la penillanura extremeña: Sierras de San Pedro, Villuercas, Monfragüe, etc...

En las proximidades de la ciudad, estas cuarcitas armoricanas, dan origen a la llamada Sierra de la Mosca donde se ubica el Santuario de Ntra. Sra. de la Montaña.

Sobre las rocas anteriores se sitúan formaciones de pizarras y areniscas, con abundantes niveles de cuarcitas, propias del resto del Ordovícico y del Silúrico. Sobre ellas otra serie también cuarcítico-pizarrosa y de vulcanitas ácidas caracteriza la presencia del Devónico y finalmente aparece el Carbonífero Inferior representado por los niveles carbonatados de "El Calerizo", con calizas y dolomías en las que se observa fauna de crinoides, algas y coralarios. Se superpone, por último una formación pizarrosa que colmata la serie, no existiendo representación litológica de ningún otro periodo, excepto los suelos cuaternarios de arcillas y tobas desarrollados sobre el conjunto calcáreo-dolomítico.


2.2. TECTÓNICA

El Sinclinal de Cáceres se sitúa en una pequeña cubeta de dirección NO-SE que forma una estructura aislada del Paleozoico, discordante sobre los extensos afloramientos en penillanura de la serie pizarroso-grauvaquica del Precámbrico Superior. Dentro de él, El Calerizo se distingue por sus calizas y dolomías marmóreas interestratificadas, en las que son muy frecuentes las grietas de tensión rellenas de carbonato, y parcialmente fracturadas.

La deformación que se observa en estas rocas está ligada a la evolución tectónica de Extremadura. Las diferentes orogenias a las que esta región ha estado sometida desde hace más de seiscientos millones de años hasta la actualidad, han escrito sobre sus materiales, en forma de estructuras, cuáles son los diferentes esfuerzos actuantes:

1.- La formación de una gran cordillera de carácter casi mundial al final del Precámbrico, originó en esta zona la existencia de pequeños pliegues, no fracturados, en los materiales pizarroso-grauváquicos, y el que estos materiales estén volcados en muchos puntos; todo debido a los importantes esfuerzos de tipo compresivo a los que estuvo sometida.

2.- La existencia de una gran discordancia ( Discordancia Sárdica) que separa los materiales Paleozoicos de los más antiguos. Su origen se debe a que el macrocontinente que se había formado a consecuencia de la orogenia del final del Precámbrico, se rompió en varios trozos, entre los que se formaron nuevos océanos, algunos de los cuales volvieron a cerrarse en una nueva orogenia ( Caledoniana). El conjunto de esfuerzos tensionales, compresionales y de cizalla actuantes en este proceso se tradujo, en la zona Centro-Ibérica, en una fuerte erosión que hizo desaparecer el Cámbrico de la columna estratigráfica y causó citada discordancia.

3.- Una nueva gran orogenia de carácter mundial ( Herciniana), que condujo a la formación del continente de Pangea, fue la causante de los fuertes esfuerzos compresionales que elevaron para siempre la región y de sus estructuras más características: los anticlinorios y sinclinorios, afectados de esquistosidad, que con dirección NO-SE (la llamada Dirección Hercínica) recorren la región. En una segunda fase (Carbonífero Superior), estos mismos esfuerzos, originaron la típica forma en "z" de los sinclinales, de las microfracturas que se desarrollaron en sus materiales y del emplazamiento de los granitos. Al final de dicha orogenia, toda la zona afectada se transformó en un área estable (o cratón), el Macizo Ibérico.

4.- A partir del comienzo de la Era Mesozoica, Extremadura no sufrió ya otro tipo de deformación sino fracturas: un primer grupo, en dirección NE-SO, consecuencia de los esfuerzos tensionales que abrieron el Atlántico, y a las que se asocian los diques básicos como el de la Falla de Plasencia (por la que transcurre el río Jerte). Un segundo grupo, también distensivas, fueron respuesta a la Orogenia Alpina originando el sistema de horst y graben por el que discurren los principales ríos de la región (Tajo y Guadiana).

Antigua cantera de La Cañada, cercana al Ferial y a la urbanización Casa Plata (hoy cubierta de escombros)


2.3. GEOMORFOLOGÍA

Este paraje se encuentra situado en la parte central del Gran Anticlinorio Centro-Extremeño, que se extiende a su alrededor formando la penillanura trujillano-cacereña, y forma parte de un amplio conjunto paleozoico en estructura sinclinal, desde el Ordovícico al Carbonífero, en cuyo núcleo se alojan las calizas que le dan nombre.

El Sinclinal de Cáceres se caracteriza, como todos los de este sector de la Zona Centroibérica, por estar colgado. De ahí que los relieves coronados por la Cuarcita Armoricana que constituyen las llamadas Sierras de Cáceres (La Sierrilla, Sierra de la Mosca, El Risco, Sierra de la Señorina y Sierra de la Aldihuela) y que forman el cierre periclinal de esta estructura, resalten por erosión diferencial sobre la amplia llanura precámbrica circundante, formando un paisaje típico de estilo apalachense.

"El Calerizo" está constituido por los materiales carbonatados del Carbonífero que, desde el punto de vista geomorfológico, originan terrenos variados en función de su posición estructural:

1.- Formas alomadas, cuando las calizas y dolomías afloran y constituyen resaltes topográficos.

2.- Suelos rojos arcillosos de lixiviación, cuando estas rocas se disponen subhorizontalemnte y no afloran.

Pero, probablemente, la acción de modelado más interesante que exista sea el proceso de carstificación a que está sometido el conjunto calcáreo-dolomítico, con presencia de cuevas (Maltravieso, Conejar, Santa Ana...), galerías, sumideros, uvalas, dolinas y un intenso lapiaz superficial.

Calizas dolomíticas de El Calerizo en el núcleo del Sinclinal de Cáceres.

2.4. HISTORIA GEOLÓGICA

Geológicamente podemos encuadrar la provincia de Cáceres dentro de la Placa Ibérica, en la que cualquier modelo orogénico que se proponga para explicarla deberá estar de acuerdo con la geología del Macizo Ibérico Hércinico. Este viejo macizo ha sido estudiado desde antiguo, quedando encuadrada la provincia de Cáceres en la denominada Zona Centroibérica del mismo.

La Zona Centroibérica es una amplia y heterogénea región con áreas de metamorfismo de alto grado y áreas de metamorfismo casi ausente, abundante en granitoides, definida por la presencia plutones de tipo básico al noroeste y, caracterizada por la naturaleza discordante de la cuarcita armoricana sobre el material preordovícico. Dentro de ella, la provincia de Cáceres se caracteriza por el predominio de los materiales precámbricos (Complejo esquisto-grauváquico), paleozoicos de facies litorales a profundas, y terciarios y cuaternarios de tipo continental; también se encuentran muy representados los granitos. Las condiciones netamente marinas que se instalaron al principio del Ordovícico prácticamente no se alteraron hasta el final del Devónico, en que se volvieron más someras, para, ya en el Carbonífero Inferior, permitir el depósito de una serie carbonatada con fauna de crinoides, corales y braquiópodos en ambiente arrecifal que es la que caracteriza precisamente a "El Calerizo".

Aunque en el Macizo Hespérico el Cámbrico se inició, por lo general, con la transgresión del Cámbrico Inferior, en la Zona Centroibérica no se ha detectado la discordancia Precámbrico-Cámbrico Inferior. A cambio, la discordancia Sárdica es típica y característica de la misma indicando la transgresión ordovícica y silúrica (la transgresión silúrica se puede considerar de carácter mundial y de origen glacial lo que implica cambios del nivel del mar).

El Devónico Superior y el Carbonífero son transgresivos y disconformes, quizá por una emersión del área, que debió marcar el comienzo de la Orogenia Herciniana y el paso de un régimen tensional a uno compresional.

Este modelo aún consta de numerosos puntos oscuros para poder ser explicado en su totalidad a través de la tectónica de placas pero los numerosos autores que han abordado este estudio, inspirados en modelos de colisión, suponen la existencia de dos fajas oceánicas, sur y norte, entre las cuales debió existir un bloque continental: La Europa Meridional.

La formación del Macizo Hercínico, por tanto, fue consecuencia de la destrucción subductiva de un océano que hasta el Carbónifero separaba Laurasia de Gondwana, entre los que se encontraba un microcontinente lineal, Armórica (que debió estar situado en el hemisferio sur, muy próximo al supercontinente de Gondwana, e Iberia formaba parte de él), constituyendo una microplaca que quedó empotrada entre ambos adaptándose y curvándose a los mismos a través de una intensa deformación que abarcó desde el Devónico al Carbonífero.


3. RECURSOS NATURALES

Fuente del Marco, rebosadero de "El Calerizo" y nacimiento de la Rivera del Marco


3.1 HIDROGEOLOGÍA

Con una extensión aproximada de unos 14 km2 "El Calerizo" de Cáceres es uno de los acuíferos kársticos de mayor entidad de Extremadura que puede almacenar hasta 3 Hm3/año, en años de pluviometría media. Este acuífero se localiza en la citada estructura sinclinal de directriz NO-SE, estando sellado por materiales pizarrosos de baja permeabilidad, por lo cual puede considerárselo desconectado hidráulicamente de otros tramos rocosos permeables. Las entradas de agua al acuífero procederán de la infiltración directa de las precipitaciones y de la percolación de los escasos cauces que lo atraviesan. En consecuencia, las calizas cársticas pueden llegar a alimentarse de los recursos hídricos correspondientes a una extensión de unos 30 km2, es decir, por infiltración directa sobre los 14 km2 de su afloramiento más las aportaciones de los cauces que drenan los 16 km2 de la cuenca circundante.
En principio, la unidad de la formación dolomítico-calcárea que constituye "El Calerizo" podría hacernos pensar que existe una única cuenca hidrogeológica pero la realidad es distinta. En años de pluviometría media, este acuífero drena sus excedentes, dando origen a los siguientes manantiales:Fuente del Marco (90 l/seg), galería de desagüe de Mina Esmeralda (8 l/seg), y Fuentes de La Alberca y Arropez (2 l/seg). Por lo que queda dividido en tres "cuencas" de flujo contrapuesto cuyas divisorias hidrogeológicas pueden variar de posición de acuerdo con las extracciones que se realicen de los pozos ubicados en cada cuenca.
Por su caudal y volumen anual bombeado destacan la batería de sondeos de "El Marco", realizados por el Ayuntamiento para el abastecimiento de Cáceres entre 1.958 y 1.972, bombeando en la actualidad unos 95 l/seg de caudal continuo. Otros pozos de interés son: el de "Mina Esmeralda" que abastece al Campamento Militar y a la localidad de Valdesalor con bombeos de unos 10 l/seg y los destinados al Campo de Golf que suministran unos 20 l/seg.
Las aguas que proceden de este acuífero cárstico, de acuerdo con los análisis efectuados son bicarbonatadas calcico-magnésicas, presentando una moderada salinidad. Hay que destacar la elevada presencia de nitritos en todas las muestras analizadas, lo cual podría ser indicativo de una contaminación de tipo orgánico: fugas en la red de colectores del saneamiento de Cáceres y de los vertidos incontrolados de basuras sobre la superficie de "El Calerizo".
La Rivera del Marco con un caudal permanente de 95 litros/seg.

3.2 MINERÍA

En el conjunto de pizarras que se intercalan entre las cuarcitas ordovícicas de la Sierra del Portanchito, se ubican las minas de Valdeflores, actualmente abandonadas y donde los minerales beneficiados eran la casiterita, la ambligonita y la lepidolita.
En las proximidades de Aldea Moret, al suroeste de Cáceres, se localizan los yacimientos de fosfatos filonianos (fosforitas), de origen endógeno, cuyos filones se emplazan en la zona de contacto de las calizas dolomíticas con el extenso batolito de Araya. Estos yacimientos fueron explotados por la Empresa Rio Tinto desde finales del siglo pasado hasta mediados del actual. Su origen es hidrotermal relacionado con emanaciones básicas procedentes del batolito, ricas en sílice y apatito, que ascenderían a través de las fracturas de las rocas encajantes. Actualmente estas minas se encuentran también abandonadas debido al elevado coste económico que supone la extracción y al menor precio que tienen las fosforitas en el mercado internacional a consecuencia de la explotación reciente, y a cielo abierto, de los yacimientos sedimentarios de fosforitas de Abu Craa en el Sahara Occidental.


3.3. ROCAS INDUSTRIALES

Las rocas carbonatadas de esta área han sido conocidas desde antiguo a juzgar por la literatura existente al respecto. Necesariamente hay que pensar que desde la más remota antigüedad el hombre hizo uso industrial de estos materiales, utilizándose la cal tanto para enjalbegado y decoración de fachadas de edificios como para mortero, argamasa, aglutinante, etcétera, además de utilizar la roca quizá como sillar de mampostería.
Desde el punto de vista económico, en este conjunto carbonatado, se llegaron a abrir más de treinta canteras con vistas a su utilización como áridos, aglomerantes y abonos, incluso se llegó a realizar una prueba en la zona de Maltravieso para utilizar las calizas como rocas ornamentales. En la actualidad la mayor parte de las canteras están abandonadas o se ha construido sobre ellas, desapareciendo bajo uno de los polos de expansión de la ciudad: Barriadas de Aldea Moret, Moctezuma, Llopis Iborra, La Hispanidad, Las Trescientas y El Espíritu Santo.
Actualmente los datos de que disponemos nos indican el abandono casi total de la industria derivada de las rocas carbonáticas de Cáceres; existen solo tres canteras activas en la capital, dos dedicadas a la extracción de áridos (gravas y zahorras) y una a la elaboración de cal blanca y morena, pudiendo llegar a funcionar en régimen muy esporádico para la fabricación de cal.
Sin embargo, estudios recientes demuestran que esta pequeña estructura es importante fuente de reservas y le corresponden el máximo de aplicaciones industriales que podamos señalar para las rocas carbonáticas de la provincia. Se pueden utilizar en cualquiera de los sectores de consumo existentes en el mercado y además son explotables como dolomías puras casi la totalidad de ellas. La cantera La Cañada (junto a El Ferial), explotada actualmente en la industria de la cal, es el afloramiento más completo pues sus rocas obedecen tanto a dolomías de alta pureza o como a calizas con alto contenido en calcio (del 99%) y la cantidad de usos que se le pueden dar es extraordinaria.
Debe citarse también el contenido de estas rocas carbonatadas en fosforita hacia el oeste, en las proximidades del contacto con el granito, que permitió explotarlas, desde mediados del siglo pasado hasta la mitad del actual, al sur de Aldea-Moret en las minas “La Abundancia", “La Esmeralda”, etc.

Cantera María Antonia de "Áridos Olleta", abierta en las calizas dolomíticas del Calerizo de Cáceres.El agua subterránea aflora al haberse realizado la excavación por debajo del nivel freático.

4. ORDENACIÓN DEL TERRITORIO

4.1. RIESGOS GEOTÉCNICOS

Cualquier actuación sobre el terreno de "El Calerizo" deberá tener en cuenta distintas áreas relacionadas con la división del acuífero según las cuencas hidrogeológicas mencionadas y con el nivel de edificación existente sobre cada una de ellas.
En función de estos dos parámetros, dividiremos la totalidad del acuífero en dos grandes áreas: área urbana, alterada por la acción antrópica, y área inalterada no construida, creando entre ambas zonas de transición con características intermedias.
El área urbana comprende la zona del acuífero sobre la cual se ha construido gran parte de la ciudad moderna de Cáceres y es susceptible de futuras edificaciones. Este área presenta numerosos problemas geotécnicos derivados de los riesgos asociados al karst, tanto geomecánicos como hidrogeológicos, que inciden en las construcciones realizadas en la última década.
La protección sanitaria y ecológica de este área urbana es prácticamente imposible llevarla a cabo por la gran extensión del casco urbano que soporta. No obstante, deben evitarse los vertidos de aguas residuales (domésticas e industriales), que se filtran directamente en el subsuelo procedentes de las barriadas con fugas en los colectores de saneamiento. Así mismo, debieran estar prohibidos los vertederos y depósitos clandestinos de basuras y escombros, los desguaces de vehículos, la incineración de neumáticos y todos aquellos vertidos que proporcionen materia orgánica, nitritos e hidrocarburos a las aguas subterráneas. Al no existir ningún tipo de control sobre esta zona, ha llegado a alcanzar el mayor índice de contaminación de todo el acuífero.
Por otro lado, el área urbana está sometida a los siguientes riesgos geotécnicos que pueden incidir tanto en la construcción como en la ordenación urbana del entorno y consecuentemente deben ser tenidos en cuenta en cualquier proyecto previo de edificación:

1) Hundimientos en áreas descomprimidas.- Su génesis es debida a tres causas distintas:

a) Lixiviación y arrastre de los suelos arcillosos a través de los conductos kársticos. Este es el caso de los numerosos hundimientos que se producen en el campo del Espíritu Santo, donde se forman grandes socavones cuyo origen está relacionado con la sobreexplotación del acuífero por los pozos próximos de El Marco. A efectos constructivos no tienen mayor importancia, pues afectan sólo a la capa superficial de arcillas de descalcificación que debe ser excavada totalmente para hacer las cimentaciones sobre el firme calcáreo infrayacente.

b) Subsidencia de los escombros vertidos en los pozos de las minas de Aldea Moret, como consecuencia de la movilización de estos materiales no coherentes a través de las galerías inundadas, lo cual repercute en la superficie, originándose hundimientos de gran diámetro que corresponden con los antiguos pozos por donde se vertieron materiales de relleno después del abandono definitivo de la explotación minera. En estas zonas inestables, lógicamente, no es recomendable construir.

c) Colapsos de techumbres en las cavidades cársticas. Debido al desarrollo de la karstificación y al relleno de arcillas en los conductos, no se han detectado hundimientos importantes de esta naturaleza en El Calerizo, lo cual nos hace suponer que sus rocas carbonatadas constituyen un excelente firme de cimentación. No obstante, deben realizarse estudios geofísicos puntuales para la detección de posibles cavernas en las parcelas dedicadas a la edificación, la cual será siempre de escasa altitud, a base de viviendas unifamiliares rodeadas de amplias zonas ajardinadas.

2) Asentamientos de suelos y escombreras:
Estos materiales no consolidados pierden volumen por compactación y, en consecuencia, provocan subsidencias y asientos en las cimentaciones de los edificios construidos directamente sobre ellos y sin apoyos en el firme rocoso. Las arcillas expansivas y los escombros deben eliminarse en los trabajos previos de cimentación de los edificios, pues son origen de muchas de las fracturas aparecidas en sus fachadas. La realización de cimentaciones mediante losas, para el mejor reparto de las cargas, puede corregir los posibles asentamientos.

3) Elevación del nivel freático:
Después de un periodo de grandes precipitaciones, el nivel de las aguas subterráneas asciende hasta dos o tres metros de la superficie, pudiendo inundar los bajos de muchos edificios que fueron construidos durante una época de sequía, cuando el nivel freático se situaba a más de diez metros de profundidad. La realización de drenajes adecuados será siempre muy recomendable para evitar estos riesgos de inundación.

4) Contaminación del acuífero subterráneo:
Se produce de forma directa a través de los conductos kársticos mediante los vertidos de aguas fecales procedentes de las barriadas con canalizaciones deficientes y también por los vertidos incontrolados de productos industriales de desecho que se realizan en los pozos de las minas abandonadas.
Así mismo es destacable la contaminación efectuada por el lavado de vehículos en las gasolineras, las cuales extraen del acuífero el agua que cubre sus necesidades para devolverla contaminada posteriormente. Los depósitos de vehículos de desguace y los basureros de las canteras abandonadas contribuyen a la elevación del contenido en hidrocarburos y nitritos de las aguas de "El Calerizo", lo cual es poco deseable dado los escasos recursos hídricos con que cuenta la población de Cáceres.

4.2. IMPACTOS AMBIENTALES

Sobre el medio ambiente del ecosistema del paraje natural de "El Calerizo" se están produciendo numerosos efectos ecológicos negativos de la actuación humana los cuales son los causantes de su estado actual de deterioro. Entre ellos podemos citar:

1. Contaminación de las aguas subterráneas

2. Contaminación y destrucción del suelo vegetal

3. Impacto visual de las explotaciones mineras y canteras

4. Ruidos de maquinarias y explosivos en las canteras

5. Impactos visuales de chabolas, desguaces, basureros...

6. Desaparición de manantiales y colapso de suelos

7. Deterioro de yacimientos arqueológicos únicos

8. Contaminación atmosférica por combustión de neumáticos y carboneras.

9. Construcciones clandestinas de naves industriales, chalets...

10. Residuos humanos y animales en los barrios con chabolas y granjas (El Carrucho, El Junquillo, Las Minas...)

11.- Desaparición total de la flora y de la fauna autóctona.


4.3. ESPACIOS PROTEGIDOS

De acuerdo con lo anteriormente expuesto es cada vez más necesario, antes de entrar en un proceso irreversible de deterioro ecológico, delimitar y proteger, dentro de El Calerizo, una serie de espacios naturales que tengan interés científico, educativo y paisajístico. Entre ellos citaremos por su importancia:

- Las fuentes cársticas de El Marco, cuyas aguas dieron origen al asentamiento romano de la ciudad.

- Las Cuevas de Maltravieso y El Conejar, con pinturas rupestres paleolíticas y abundante material arqueológico y paleontológico cuaternario.

- La Cantera "La Cañada" donde aparecen rocas calcáreas arrecifales con abundante fauna de crinoides y coralarios.

-Yacimiento de tobas calcáreas en las Huertas de la Ribera con moldes de plantas acuáticas fosilizadas.

-Fincas “La Alberca” y “El Arropez”, situadas en la zona inalterada del acuífero, donde el bosque autóctono mediterráneo se encuentra aún poco modificado por la acción humana. Serían unos hermosos parques públicos si se protegieran convenientemente.


Tobas calcáreas con huellas de plantas acuáticas fosilizadas.Esta formación sedimentaria se ha originado en un medio de aguas estancadas.

CONCLUSIÓN:

Debido a la acción antrópica EL CALERIZO ha entrado en un proceso de degradación irreversible que hay que atajar cuanto antes, siendo cada vez más necesaria una ordenación racional de su territorio, con una planificación urbana acorde con el marco geológico, donde se delimiten las áreas más adecuadas destinadas a la edificación, a polígonos industriales, a parques y jardines, áreas de interés arqueológico y científico-educativas.


BIBLIOGRAFÍA:

ENCINAS GUZMAN, M.R. (1992).- “Estudio de las Rocas Carbonatadas de la provincia de Cáceres y su interés técnico”, Tesis Doctoral de la Universidad de Extremadura.

INGEMISA (1989).- “Investigación Geológica-Geotécnica y de Riesgos en El Calerizo (Cáceres)”, Ayuntamiento de Cáceres y Junta de Extremadura.

GIL MONTES, J. & LUPIANI, E. (1989).- “Efectos geotécnicos derivados de la sobrexplotación de ‘El Calerizo’ de Cáceres”, “La sobreexplotación de acuíferos, Almería, 1989”, Serv. Publ. IGME, Madrid.

TENA DAVILA, M. & CORRETGE, LG. (1980).- “Mapa Geológico de Cáceres, nº 704, Escala 1:50.000”, Mapa Geológico de España, Serie MAGNA, Serv. Publ. IGME, Madrid.


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