28 de junio de 2009

PROTECCION Y EXPLOTACION RACIONAL DEL ACUIFERO DE "EL CALERIZO" DE CÁCERES

© Copyright JUAN GIL MONTES 2009

INTRODUCCIÓN


El Calerizo de Cáceres, con una extensión de unos 14 Kms2, constituye uno de los acuíferos calcáreos de mayor entidad de Extremadura que merece ser preservado para el abastecimiento de la ciudad.

La zona que ocupa este "embalse subterráneo" se encuentra totalmente desprotegida y amenazada por factores de perturbación antrópica que inciden tanto en la calidad de sus aguas como en el riesgo de sobreexplotación que sufre durante los periodos de sequía.

Se hace necesario, antes de que el grado de deterioro sea irreversible, establecer para este acuífero cárstico un régimen de protección preventiva y de explotación racional de sus reservas hídricas.


I. Protección del acuífero subterráneo

Cualquier actuación sobre El Calerizo tendrá en cuenta tres áreas distintas relacionadas con el funcionamiento del acuífero, separadas por divisorias hidrogeológicas:

1.- Área urbana, comprende la zona del acuífero sobre la cual se ha construido gran parte de la ciudad moderna de Cáceres y es susceptible de futuras edificaciones: Espíritu Santo, Charca Musia, El Garrucho, Moctezuma, Los Fratres, Cabeza Rubia, Nuevo Cáceres y Avenida de la Hispanidad.
Se controlarán en este área las nuevas extracciones de agua realizadas por particulares que incidan, tanto en la sobreexplotación del acuífero como en su contaminación, mediante vertidos no autorizados sobre las reservas destinadas al consumo público. Siendo éste el caso de algunas gasolineras e industrias que con sus pozos de sondeo extraen agua para el lavado de coches y letrinas, devolviéndolas al acuífero contaminadas y sin haber satisfecho al Ayuntamiento cantidad alguna por el suministro.

La protección sanitaria y ecológica de este área es difícil de controlar, debido a la gran extensión del casco urbano, no obstante, se evitarán los vertidos de aguas residuales (domésticas e industriales) que se producen de forma directa en el subsuelo procedentes de las barriadas con fugas en los colectores de saneamiento y de los "pozos negros". Así mismo, se prohibirán los vertederos clandestinos de basuras y de escombros, los desguaces de vehículos y todos aquellos depósitos de residuos sólidos que proporcionen materia orgánica, nitritos e hidrocarburos a las aguas subterráneas.

No hay razones para limitar la edificación prevista en el Plan de Ordenación Urbana en este área, siempre y cuando sea de baja densidad, con viviendas unifamiliares rodeadas de jardín, amplias zonas verdes que permitan la infiltración de las aguas de lluvia y una red de colectores estancos o impermeables.

El aprovechamiento hidrológico de esta zona, con un caudal medio de 90 l/seg. en los pozos de El Marco, podría ser destinado, mediante un sistema "dual" de tuberías, a usos industriales (lavados, servicios, etc...) y municipales (riegos de calles, de parques y jardines), y para riegos agrícolas de las huertas de la Ribera del Marco.

2.- Área inalterada situada en el extremo sureste del Calerizo, y separada por divisorias hidrogeológicas de las otras áreas. Sobre ella no existen edificaciones, encontrándose su ecosistema en estado natural, sin graves alteraciones paisajistas y por tanto sus aguas subterráneas aún no debieran estar contaminadas por vertidos urbanos: Comprende las fincas de La Alberca, La Alberquilla, Lagartera, Arropez y El Pradillo.

La protección de este área virgen comprendería tanto el aspecto sanitario como el de su explotación incontrolada. Nuevas captaciones en este área no explotada podrían proporcionar al Ayuntamiento de Cáceres caudales de importancia en épocas de sequía que completaran la falta de otros recursos hídricos.

La protección ecológica del entorno afectaría al vertido y depósito de basuras a lo largo de la carretera de Miajadas, quema de neumáticos y carboneras, así como los "pozos negros" de aguas residuales de los chalets y gasolineras.

3.- Área de las Minas, situada entre el cerro de Cabezarrubia y el Campamento Militar de Santa Ana, y comprende el subsuelo de Aldea Moret, el nuevo ferial, mina Esmeralda, parte del Club de Golf y todo el Campamento.

Esta zona semiurbanizada se explota en los pozos de la mina Esmeralda (10 l/seg.) para abastecer al Campamento y a la localidad de Valdesalor, los pozos de riego del green del Club de Golf (20 l/seg.) y además existe una galería minera de desagüe que vierte 8 l/seg. al Arroyo del Alcor de Santa Ana, sin que sus aguas puedan ser aprovechadas.

Es una zona de las mas amenazadas por los vertidos de residuos que se producen en los pozos mineros y sus galerías, los cuales entran en contacto directo con las aguas subterráneas del acuífero. Por ello, se prohibirán los vertidos de productos industriales sólidos y líquidos (hidrocarburos) en los pozos de las minas abandonadas, quema de neumáticos en dichos pozos o en la superficie de las calizas. Se evitarán, así mismo los depósitos de basuras tanto en las canteras como en las excavaciones mineras conectadas directamente con El Calerizo.

II. Explotación racional del acuífero

Actualmente la recarga de este acuífero (2,9 Hm3/año) procede de la infiltración directa de las precipitaciones sobre los 14 Km2 de extensión de las calizas.

Su explotación debe tener en cuenta tanto las reservas como el funcionamiento hidrogeológico del mismo, con flujos subterráneos de sentidos variables según el área del acuífero que se trate.

La extracción de las aguas subterráneas de El Calerizo no debe realizarse con independencia de las aguas superficiales del Guadiloba y de otros recursos (reutilización de las aguas del Embalse de Alcántara).

Si el agua obtenida no tiene aceptación o no reúne las suficientes garantías para todo uso, se puede destinar a usos municipales tales como el riego urbano, de parques y jardines, campo de golf y otros usos recreativos, o también para usos industriales y agrícolas.

Para ello, se precisa de una red de abastecimiento duplicada (dual), la solución es viable y no debe descartarse cuando sean sustituidas las antiguas tuberías del abastecimiento urbano que tienen unas pérdidas del orden del 40% del suministro, o bien, en toda nueva urbanización que se proyecte y edifique en la ciudad.

III. Proyecto de recarga artificial subterránea

Debe estudiarse la viabilidad económica, calidad del agua utilizada en la recarga y su interés económico-social (mayor beneficio social posible con el mínimo coste).

Los objetivos principales de la recarga artificial de El Calerizo serían:

1. Permitir una mejor explotación del acuífero por aumento de sus reservas, en especial de cara a los estiajes y periodos de sequía.

2 . Restaurar el acuífero excesivamente explotado, prolongando su vida útil hasta que se disponga de nuevos recursos.

3 . Almacenar agua en grandes cantidades, sin utilizar la superficie del terreno y evitar pérdidas por evaporación.

4 . Depurar el agua que se recarga por estancia prolongada en el acuífero subterráneo.

5 . Diluir las aguas duras (bicarbonatadas) existentes en El Calerizo y mantener un adecuado balance de sales para usos domésticos.

6 . Reducir el hundimiento de los suelos por exceso de bombeos.

La recarga artificial del acuífero de El Calerizo podría realizarse con las aguas excedentes que alivie el embalse del río Guadiloba durante las épocas de fuertes precipitaciones.

Con el trazado de la red dual también podría estudiarse la posibilidad de la recarga con las aguas reutilizadas del Embalse de Alcántara sin depuración previa, siempre que las aguas tuvieran calidad suficiente.

Para realizar esta recarga hidrológica podría recurrirse a las profundas excavaciones realizadas en la cantera de Áridos Olleta, situada en la ladera de La Montaña, donde se crearía un gran lago artificial con las aguas procedentes de los vertidos de la presa del Guadiloba, las cuales lentamente se infiltrarían en El Calerizo aumentando sus reservas, tan necesarias para el abastecimiento de la ciudad de Cáceres durante los periodos de sequías extremas que de forma intermitente padecemos.

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