17 de junio de 2011

EL CAMORRO DE CASTAÑAR DE IBOR

Localización y accesos:

Coordenadas: 39º36’56’’ N; 5º24’30’’ O (tomadas en el Google Earth).
Hacia el sureste de la localidad de Castañar de Ibor y desde la carretera EX-118 parte el camino que discurre por la Garganta de las Calabazas, de donde sale a su vez un sendero que sube hasta el Camorro del Catañar, una meseta de algo más de 1100 metros de altura.
Grado de dificultad:
Medio-alto. Se trata de una subida inicialmente fácil, pues puede realizarse en vehículo, preferiblemente todo-terreno. Para llegar a lo alto de la meseta se requiere buen calzado de montaña y también buena preparación física. No obstante, cabe la posibilidad de conocer las características básicas del yacimiento sin necesidad de subir todo el sendero.

Características geológicas:
El yacimiento paleontológico del Camorro de Castañar es uno de los lugares en los que pueden verse numerosos ejemplares y especies de Daedalus, icnofósiles muy abundantes en la comarca de Las Villuercas.
Las areniscas cuarzosas de edad Ordovícico inferior, tan abundantes en el Geoparque, presentan numerosas huellas de habitación (habitáculos) de especies animales extintas, algunas de difícil atribución filogénica, como es el caso de las que han originado los Daedalus. Su forma arracimada y su relativo gran tamaño (decimétrico) permiten una fácil observación. Es un icnofósil abundante también en otros lugares con estratos o fragmentos de cuarcitas armoricanas del Anticlinal del río Ibor-Guadalupe. Si no se quiere subir hasta la cima del Camorro de Castañar, cabe la opción de poder visualizar algunos ejemplares en las pedreras que se han formado en sus laderas.

Actualmente se cree que este icnofósil representa colonias de anélidos que vivían en los fondos marinos arenosos y playas de los mares de hace casi 500 millones de años, compartiendo hábitat con otras muchas especies marinas, que no se han podido fosilizar conjuntamente con Daedalus sp., dadas las dificultades para que esto ocurra en sedimentos arenosos. Tan sólo es posible descubrir, en ocasiones, otros icnogéneros, como por ejemplo, Crucianas, Skolithos o Rusophicus, etc.

Objetivos de la visita:
Conocer cómo eran los organismos que vivían en los ambientes sedimentarios marinos playeros del Paleozoico Inferior, periodo Ordovícico, lo que tiene gran importancia a la hora de divulgar las características paleoambientales de estos ecosistemas de hace aproximadamente 500 millones de años. En concreto, ciertos icnofósiles pueden permitir comprender mejor la vida en aquellos tiempos geológicos. Este es el caso del Daedalus, las huellas de una colonia de gusanos que se enraizaba en el fondo marino para realizar sus funciones más vitales.


Bibliografía:
* Mapa Geológico de España 1:50.000. Hoja nº 681 (Castañar de Ibor).
* Seilacher, A. (1970): Arbeitskonzept zur Konstruktion-Morphologie. Lethaia, 3 (4), 393-396. Oslo.