11 de junio de 2011

LA CHORRERA DEL CALABAZAS

Localización y accesos:

Coordenadas: 39º 37´ 40´´ N- 5º 22´40´´ W
La Chorrera de Calabazas es una pequeña cascada que se origina al discurrir la Garganta de Calabazas, en su recorrido en busca del río Gualija, y encontrarse con unos duros estratos de cuarcitas armoricanas transversales al cauce. El nombre del arroyo le viene dado por la presencia de varias pedreras aledañas que han recibido, por parte de los lugareños, el irónico apelativo de “calabazas”, sin duda por el gran tamaño de sus bloques rocosos.
Hasta la Chorrera de Calabazas llegaremos desde de la localidad de Castañar de Ibor a donde nos conduce la carretera EX-118 que une Guadalupe con Navalmoral de la Mata. Desde
las afueras de esta población tomaremos un camino de tierra que en dirección sureste discurre paralelo al Arroyo de la Fuente por entre huertos, olivares y bosquetes de castaños y robles, y nos lleva hasta el Collado del Postuero que separa las cuencas del Ibor y del Gualija, desde donde comienza la ruta propiamente dicha de la Garganta del Calabazas hasta el salto o "chorrera" del agua.

Salto o Chorrera del Calabazas durante una época de escasas lluvias

Grado de dificultad:
Bajo-medio, pues hasta el Collado del Postuero podremos llegar bien en turismo, o quizás puede ser necesario un vehiculo todo terreno, dependiendo de la época del año, porque este camino puede volverse más resvaladizo y complicado con las lluvias. Desde aquí continuaremos a pie por el valle, en cuyo fondo discurre el cauce del Arroyo de Calabazas, siguiendo una pedregosa vereda, por lo que se debe ir preparados con el calzado y los pertrechos adecuados para un paseo por el campo.


Características geológicas:

La Chorrera de Calabazas es una cascada fruto de la erosión diferencial que el Arroyo de Calabazas produce al encontrarse en su curso capas de rocas de diferente resistencia. Así el cauce discurre siguiendo el rumbo de una fractura suroeste-noreste, típica orientación hercínica, atravesando casi perpendicularmente las capas de cuarcita armoricana hasta encontrarse con unas capas más blandas de pizarras. La erosión provocada por este arroyo ha podido desmantelar los materiales pizarrosos más blandos que quedan ahora formando una poza o depresión a un nivel topográficamente más bajo, mientras que las capas cuarcíticas de mayor dureza han podido resistir y mantenerse a una mayor altura, generándose así un fuerte escalón que salva el cauce por medio de esta cascada.

Uno de los ejemplares de castaño centenario que se conservan a la vera del cauce del Arroyo de Calabazas.
Alrededor de la ruta abundan las pedreras en ambos márgenes de la garganta, que son formaciones geológicas superficiales asociadas a la fragmentación de los afloramientos de los estratos de cuarcita armoricana que forman las crestas y los resaltes de las sierrras. Su formación está ligada a los desprendimientos de grandes cantos y bloques que se deslizan por las empinadas laderas impulsados por la fuerza de la gravedad, constituyendo verdaderos "ríos de piedras" o "casqueras".

Vista parcial de una pedrera del Calabazas
En estas pedreras se encuentran "icnofosiles" característicos de las formaciones rocosas de donde provienen estos bloques, pudiendose encontrar impresionantes ejemplares que nos evidencian la presencia de los animales invertebrados que poblaban aquellas playas en las que hace cientos de millones de años se depositaron las arenas silíceas que formaron posteriormente las cuarcitas de las sierras que ahora nos rodean. Son característicos los ejemplares de pistas de Crucianas, Skolithos y sobre todo Daedalus de gran tamaño procedentes de las crestas, desprendidos y acumulados entre los bloques de las pedreras.
Huellas de gusanos arenícolas (Daedalus) de las pedreras del Calabazas

Objetivos de la visita:

Observaremos los diferentes aspectos geológicos de las estructuras de plegamiento y fracturación de las sierras más cercanas, sus litologías, los procesos geológicos erosivos y las manifestaciones fósiles (huellas de habitación o icnofósiles) de los organismos paleozoicos.

La visita nos brinda la oportunidad de apreciar no solo la riqueza geológica del lugar (geodiversidad) sino también la riqueza biológica (biodiversidad) que guardan estas sierras. Durante el recorrido que nos lleva hasta la cascada pasaremos junto a bosques de robles, sotos de castaños y numerosos ejemplares de loros (Prunus lusitanica) que en estos valles encuentran algunos de sus últimos refugios en la Peninsula Ibérica. Pasaremos por entre un soto de 17 viejos castaños monumentales (Castanea sativa) y el gran Quejigo de la Fuente, situados en la ribera de la Garganta de Calabazas, junto con los castaños se incluyen otros quejigos, acebos, sauces y enebros de singular porte, además de raras especies de orquídeas, madreselvas, rosales silvestres, olivillas, durillos, cornicabras, etc.
Pedrera y castaño centenario del Arroyo de Calabazas

Los loros forman parte de la laurisilva (bosque mixto subtropical formado por árboles de hoja tipo laurel: anchas, ovaladas, coriáceas, persistentes y lustrosas presente hoy en día en algunas zonas de Canarias, Madeira y Azores) que a finales del Terciario se extendían por amplias zonas de Extremadura. Posteriormente, las grandes sequías del final de la Era Terciaria y las glaciaciones de la Era Cuaternaria diezmaron estos bosques. Por tanto, estos árboles constituyen autenticos "fosiles vivientes", vestigio de la flora que en tiempos preteritos cubría estas tierras, cuando existía un clima bastante más cálido y húmedo que el actual. En estos barrancos de elevada humedad edáfica y ambiental, sobreviven resguardados del frío intenso, ya que están a salvo de heladas fuertes pues no reciben directamente el viento frío del norte ni el sol ardiente del verano.



Castaño Centenario del Postuero en otoño. Con un amplio sistema radicular, 17 m. de altura y 8 m. de perímetro.
Bibliografia:

·IGME, Mapa Geológico de España (1984), Hoja de Castañar de Ibor nº 681, Escala 1/50000. Servicio de Publicaciones Ministerio de Industria y Energía. Madrid.
· IGME, Mapa Geológico de España (1972), Hoja de Logrosan nº 707, Escala 1/50000. Servicio de Publicaciones Ministerio de Industria y Energía. Madrid
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Cuvelier, N., Kirch, P., Wempe, H., Weyer, H.J., Walter, R. (1982). La geología del Anticlinal del Ibor en la región de Navalvillar de Ibor (inédito).