3 de noviembre de 2022

ESTUDIO HIDROGEOLÓGICO DE LOS MATERIALES DETRÍTICOS DE LA CUENCA DEL ALAGÓN


 

RESUMEN 

Se exponen en este trabajo algunos resultados de las investigaciones llevadas a cabo en los años 1985-88 (*) sobre las características hidrogeológicas regionales de los materiales detríticos terciarios y cuaternarios que rellenan la fosa tectónica del río Alagón, con el objeto de proceder al abastecimiento con aguas subterráneas suficientes y de calidad a todos los núcleos de población que se encuentran distribuidos en su área, de acuerdo con el plan hidrológico provincial patrocinado por la Diputación de Cáceres.  

 

INTRODUCCIÓN

  La región estudiada se localiza al noroeste de la provincia de Cáceres, en la margen derecha de la cuenca hidrográfica del Tajo, entre las localidades de Coria y Carcaboso, territorio que constituye un núcleo agrícola, ganadero e industrial en continua expansión que motiva una creciente demanda de agua potable hasta ahora insuficientemente satisfecha por las dificultades de suministro a partir de los cauces contaminados de los ríos Alagón y Jerte; aguas superficiales de ínfima calidad dada la alta concentración que poseen en productos químicos y biológicos relacionados con los vertidos urbanos, los plaguicidas y los abonos que se utilizan en los cultivos del regadío que casi por completo cubre la superficie de los terrenos sedimentarios de esta comarca cacereña. De acuerdo con los objetivos de este estudio se ha puesto de manifiesto la existencia de dos acuíferos de diferentes características hidrogeológicas:

 • Uno superficial constituido por materiales detríticos gruesos cuaternarios, con notable influencia de las aguas subálveas de los ríos principales: Alagón y Jerte.

 • Otro acuífero profundo, sin explotar todavía en toda su extensión, definido por las intercalaciones detríticas finas del Mioceno continental. 

Con el reconocimiento sistemático del terreno y con el apoyo de la prospección geofísica (método eléctrico), además de la ejecución de numerosas perforaciones cuyas profundidades oscilaron entre los 20 y 200 m., se han podido determinar la naturaleza y los espesores de las diferentes capas sedimentarias, así como la profundidad del zócalo pizarroso impermeable que conforma la estructura de este gran embalse subterráneo. Las conclusiones obtenidas contribuirán al mejor conocimiento de las cuencas terciarias extremeñas y su consiguiente repercusión en la futura explotación de todos los recursos geológicos que albergan: arcillas industriales, graveras, aguas subterráneas, etc., hasta hoy insuficientemente investigados y por tanto, en gran parte, desconocidos y desaprovechados. 

  Mapa Geológico de la zona estudiada. La línea roja delimita al acuífero de Coria-Galisteo (Cuenca del Alagón).

 

 EL MARCO GEOLÓGICO 

 Por ser los caracteres litológicos los que condicionan fundamentalmente la permeabilidad de los diferentes materiales y en consecuencia el comportamiento hidrológico de los mismos, se exponen a continuación de una forma resumida acompañados de la cartografía geológica de la zona.

 a) Materiales terciarios

  El relleno de la cubeta del Alagón comenzó a partir de su formación a mediados de la era Terciaria, como consecuencia de los plegamientos alpinos que actuaron en esta zona sobre materiales paleozoicos ya consolidados (cuarcitas, pizarras y granitos), reactivando grandes líneas de fracturas seguidas de hundimientos de bloques que después constituirían su zócalo o basamento rocoso. Las condiciones de deposición que afectaron a sus materiales detríticos se fraguaron en un ambiente continental, lacustre y endorreico. Por ello, los sedimentos son de gran similitud en toda la cuenca, con frecuentes cambios laterales de facies, tan característicos de otras cuencas terciarias próximas: Fosa del Tajo-Tiétar y fosas del Arrago y del Ambroz, con las que sin duda estuvo conectada en sus orígenes, pero actualmente aparecen individualizadas debido a los procesos erosivos y tectónicos recientes. 

De muro (parte inferior de la cuenca) a techo (parte superior) podemos distinguir dos formaciones sedimentarias: Una, posiblemente Oligocena, constituida por gravas silíceas interestratificadas con areniscas y arcillas; y otra Miocena, subhorizontal y discordante, que se caracteriza por sus facies areno-arcillosas alternantes. Al techo de esta segunda formación corresponden las arcillas grises o pardo-amarillentas, con frecuentes niveles de cantos cuarcíticos, que se encuentran en los alrededores de Coria, dada su localización distal en el borde meridional de la cuenca, donde se encuentran los sedimentos más finos de carácter margoso explotados por los tejares allí existentes. 

Sobre los materiales de la facies de Coria se sitúan niveles carbonatados cristalinos, algo arenosos y con acreciones de sílex negro características, que sólo se conservan en determinados lugares protegidos de la erosión fluvial: cerros del poblado de Valdecín, (Torrejoncillo). Esta serie detrítico-caliza de edad Pontiense coincidiría con la serie páramo que aparece en la fase final del relleno de la depresión tectónica del Tajo-Tiétar (Peraleda de la Mata). 

Las facies detríticas miocenas de la cuenca del Alagón están constituidas por materiales procedentes de dos áreas madres distintas en cuanto a su composición litológica: una septentrional, formada por las elevaciones del Sistema Central hasta la Sierra de Gata, cuya constitución petrográfica es fundamentalmente granítica, y otra meridional que integran las Sierras Paleozoicas que se extienden desde Cañaveral hasta la frontera con Portugal, formadas fundamentalmente por pizarras y cuarcitas plegadas durante la Orogenia Hercínica o Varisca. Estos relieves elevados actuaron como áreas fuente de los materiales no consolidados que rellenan la depresión lacustre, la cual y como consecuencia de su ambiente de aguas tranquilas , presenta una granulometría de gran selección y de naturaleza arcósica predominantemente, en la que la fracción arenítica, constituida por una gran proporción de granos de cuarzos y feldespatos procedentes de la demudación de los granitos y neises septentrionales, está más o menos contaminada por fracciones arcillosas procedentes de estas mismas rocas y de las pizarras meteorizadas del area fuente meridional. 

Dentro de este conjunto arcósico, sedimentado en condiciones tranquilas, se incluyen también niveles de gravas poligénicas de cuarzo, cuarcitas, areniscas y pizarras, de cantos sub-redondeados empastados en una matriz areno-arcillosa, que corresponderían a paleocanales producto de una sedimentación continental bajo unas condiciones de régimen torrencial de gran energía, capaz de efectuar una erosión intensa y un transporte considerable, con poca selectividad en cuanto a tamaños de sus materiales de origen gliptogénico marginal. Como resultado, la estratificación es confusa, combinándose rítmicamente mezclas areno-arcillosas con capas netamente arcillosas y limosas de origen lacustre con algunos niveles rellenos de gravas silíceas de origen torrencial. En el conjunto areno-arcilloso a veces pueden distinguirse interestratificaciones en las que predominan unas u otras, mezclas con diferentes tonalidades beige, rojizas, grises, blancas y azuladas que denotan paleosuelos originados en un clima tropical húmedo, pero con estaciones contrastadas.  

                       

                   MAPA GEOLÓGICO: Materiales terciarios (color amarillo) de la Cuenca del Alagón (IGME)

 

b) Materiales pliocuaternarios

Durante el Plioceno las condiciones ambientales de deposición cambian pues el clima se hace progresivamente más árido, alternando con períodos de lluvias torrenciales que arrastran gran cantidad de materiales fanglomeráticos que se depositan discordantes sobre los materiales miocenos y sobre las pizarras paleozoicas y precámbricas de las estribaciones montañosas. Estos depósitos continentales de poca potencia y gran extensión superficial, constituyen las denominadas Rañas, tan típicas de otras zonas extremeñas, formadas por cantos semirrodados de cuarcitas y areniscas, mal seleccionados y empastados por una matriz areno-arcillosa de color rojizo. 

La distribución de facies de los materiales que rellenan la fosa del Alagón viene condicionada, además de por la geomorfología, litología y clima de las áreas fuentes circundantes, por la influencia de una tectónica profunda del basamento subsidente, el cual basculó en el pliocuaternario hacia el Oeste y los ríos principales de la zona adquirieron su trazado actual en esa dirección.  

  c) Materiales cuaternarios. 

Los materiales aluviales del Alagón y del Jerte están constituidos por bloques y lechos de gravas bien rodadas de cuarcitas, heredados de las Rañas, que alternan con arenas silíceas muy evolucionadas de matriz escasa limo-arenosa. Se sitúan en la extensa llanura de inundación de estos ríos y sus afluentes principales, donde alcanzan hasta una docena de metros de potencia. También se localizan en las terrazas fluviales tanto del Jerte como del Alagón, habiéndose encontrado en algunas de ellas abundante industria lítica del Paleolítico (Achelense), Pleistoceno medio. Tal es el caso del Cerro del Cabezo (Galisteo) actualmente inédita.  

 

UNIDADES HIDROGEOLÓGICAS: NIVELES ACUÍFEROS

 De acuerdo con los datos geológicos, la zona de estudio pertenece a una subcuenca terciaria que estuvo conectada con las subcuencas del Arrago (Moraleja) y la del Ambroz (Zarza de Granadilla) hasta finales de aquella era. Estas tres subcuencas rellenas de materiales lacustres, constituyen tres unidades hidrogeológicas diferentes separadas por umbrales de naturaleza esquisto-grauváquico (C. E. G.) impermeables y semipermeables por fracturación. 

A la vista de las características sedimentológicas de estos materiales, se han distinguido dos acuíferos subterráneos de diferente comportamiento hidrogeológico: 

* El primero y más profundo, constituido por los sedimentos terciarios, que en su conjunto tiene una potencia media de unos 300 m. y se comporta como un acuífero multicapa de permeabilidad muy variable, siendo muy alta en los niveles discontinuos de arenas y gravas limpias de espesores entre 1-5 m.,  y más baja a través de las capas de limos y arcillas arenosas que funcionan como acuitardos. Los caudales medios de este acuífero tan heterogéneo oscilan entre los 15-30 litros/seg., siendo la calidad de sus aguas, a la vista de los análisis realizados, excelente para el consumo humano. 

* El segundo acuífero subsuperficial corresponde a los depósitos aluviales cuaternarios que se extienden por las márgenes y terrazas del río Alagón y sus afluentes principales. Alcanza una potencia entre 5-12 m., siendo el acuífero más explotado en la actualidad, sobre todo en las proximidades de Coria. Su comportamiento hidrogeológico es bueno, constituyendo un acuífero de alta permeabilidad y transmisibilidad. Algunos de estos aluviones están en conexión hidráulica con las aguas contaminadas de los ríos mencionados, no así sus terrazas colgadas, y por ello la calidad de estas aguas es muy deficiente, careciendo de importancia a efectos de abastecimientos urbanos, pero sin embargo tienen interés hidrogeológico en cuanto que contribuyen a retener el agua de infiltración que pasa a alimentar lentamente el acuífero profundo de los materiales terciarios. Los caudales de las captaciones efectuadas en este acuífero varían entre 0'5-3 litros/seg. de acuerdo con el espesor de las capas drenantes, su granulometría, altitud, proximidad a meandros abandonados, etc.

 Por último, diremos que el comportamiento hidrogeológico de las Rañas es muy deficiente por el elevado porcentaje de arcillas que contienen, así como por la descarga natural que impone su elevada situación topográfica al haberse encajado en ellas la red hidrográfica actual. 

En resumen, las facies más arenosas y de gravas limpias son las que tienen más posibilidades como acuíferos, dependiendo los caudales obtenidos del número de capas de estos sedimentos que atravesemos en la perforación, las cuales están semiconfinadas por acuitardos (arcillas arenosas, etc.) de baja o nula permeabilidad. 

                              Corte geológico de los materiales terciarios de la Cuenca del Alagón. Zona de Coria.

  

GEOMETRÍA DEL EMBALSE: RECURSOS HIDROGEOLÓGICOS

 La extensión de la unidad hidrogeológica de la fosa del Alagón comprende una superficie total de unos 600 km2 con una altura media de 300 m. sobre el nivel del mar. La delimitación de la cuenca con los terrenos del complejo esquisto-grauváquico se realiza por fracturas tardihercínicas de direcciones NE-SW y E-W reactivadas durante la orogenia alpina. 

El límite oriental de la fosa está constituido por una gran fractura inversa del sistema Plasencia-Alentejo y que tiene su continuación en la unidad de Granadilla. Asimismo, se pueden ver dos importantes fracturas  en el borde occidental de dirección E-W, dirección de fracturación también importante en la cuenca del Tajo-Tiétar. A pesar de los escasos datos que poseemos del basamento, se puede estimar de acuerdo con la campaña de prospección geofísica realizada mediante sondeos eléctricos verticales, que supera los 300 m. de profundidad en los alrededores de Coria, donde la fosa queda enmarcada por las fallas referidas, y también en la zona de Galisteo, a lo largo del labio inferior de la falla inversa oriental. 

Sin embargo, las profundidades menores a que se encuentra el basamento se dan en la Ribera Fresnedosa (150 m.), Torrejoncillo (115 m.) y Valdencín (20 m.), como consecuencia de la proximidad del umbral de pizarras de Torrejoncillo-Portaje que funciona dentro de la unidad como divisoria del sentido de flujo del agua subterránea. 

La recarga se realiza principalmente a partir de las precipitaciones sobre la cuenca, que se estiman en unos 650 m.m. anuales o, lo que es lo mismo, 650 litros/m2; y también de los excedentes del regadío infiltrados a través del recubrimiento cuaternario del suelo vegetal hasta los niveles más o menos permeables del Mioceno. La extensión de la zona de recarga coincide con la de toda la unidad (600 km2), y si se supone que la infiltración de la lluvia fuese del orden del 15%, se tendrían unos recursos subterráneos mínimos renovables al año de: 600.106 m2 x 0,650 m. x 0,15 = 58,5 Hm3/año. Esta cifra podría aumentarse sensiblemente con las filtraciones proporcionadas por el regadío y la procedente de los aportes subterráneos de las fracturas existentes en las pizarras del Precámbrico circundante. Por consiguiente, existen unos recursos que podrían explotarse sin problemas tanto para abastecimientos urbanos y ganaderos, así como para ampliar los regadíos en  áreas reducidas no cubiertas por los canales del embalse de Valdeobispo. 

          Ensayo de bombeo del Pozo I de abastecimiento de la ciudad de Corla. (Caudal: 30  litros/seg.) 

    Fase de perforación del pozo de abastecimiento del poblado de San Gil (Galisteo). Caudal: 15  litros/seg.

 

 BIBLIOGRAFÍA 

 ALIA MEDINA, M. : Sobre la tectónica profunda de la Fosa del Tajo. Not. y Com. del IGME, nº 58, pag. 125 (1.960). 

IGME- Junta de Extremadura: Mapa hidrogeológico de Extremadura. (1.987). 

IGME: Estudio hidrogeológico del Acuífero 021. "GALISTEO" (1.983). 

JIMÉNEZ FUENTES, E. y CRUZ REYES, J. L.: Los sistemas de fracturas del Valle del Jerte (Cáceres). Bol. Geol. y Minero Tomo LXXXVII -III (1.976). 

LLAMAS M. R. y CUSTODIO E. Hidrogeología subterránea. Ed. Omega. Barcelona, 1.976. 

MARTÍN ESCORZA, C.: Contribución al conocimiento de la geología del terciario occidental de la Fosa del Tajo. BI. Real Soc. Esp. Hist. Nat. (Geol.) n9 70, pag. 171. (1.972). 

SASTRE MERLÍN, A.: Características hidrogeológicas de los materiales de edad terciaria de los alrededores de Talavera de la Reina. I Simposio Nacional de hidrogeología. Tomo I. (1.976).

 (*) CUADERNOS DE GRADO MEDIO. Revista Cultural del I. B. "El Brocense". Cáceres, 1988-AñoVI-Nº 6.

 



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